Redactado por: Franco Granda
La problemática de la informalidad en las calles 10 de Agosto y Rocafuerte en pleno centro de la ciudad es preocupante, todos los días se visualiza desorden, delincuencia, basura, restos de frutas y residuos de comida preparada. Es lo que queda, luego de que comerciantes informales ejercen su actividad en estos espacios no autorizados. Los moradores exigen mayor control para evitar proyectar una mala imagen de la ciudad.
“Se entiende que todo mundo tiene derecho a trabajar, pero no es posible caotizar el centro de Loja. Por ejemplo, en la calle 10 de Agosto, justo en el tramo que está peatonizado llegan ambulantes a vender a diario y no hablar de la delincuencia, cuando llega la noche, en la puerta de las casas quedan toda clase de basura, eso se debería controlar”, manifiestan habitantes del sector.
Aparte de los desechos que dejan, también se registran destrucción de las jardineras y mobiliario, todo eso genera un mal aspecto. Manifestaron que se deben cuidar estos espacios, puesto que mejorará el ornato de Loja. Para los moradores del centro de la ciudad, en medio de las personas informales, que diariamente se dedican a vender en este sector, también se camuflan delincuentes que asaltan a los transeúntes. Arranchan celulares y otros objetos de valor.
“Los operativos deben intensificarse. Pero algo es fundamental, no compremos en las calles, somos culpables de este desorden por comprar en espacios no autorizados”, expresaron.
En la Rocafuerte, las personas no caminan por las aceras, sino por la calle puesto que está repleta de informales.
“Las autoridades según su competencia, deben actuar para el control respectivo, solo el Gobierno Municipal no puede intervenir por eso es importante la intervención no solo de agentes municipales sino también de la policía y el ejército”, agregaron los habitantes del sector.
La Policía Nacional y Fuerzas Armadas intervienen permanentemente en el centro, quienes tratan de despejar las calles, controlar la delincuencia y que se respete las medidas de bioseguridad.
“Nosotros tenemos que salir a trabajar, tenemos niños pequeños, tenemos que darles de comer. Preferimos que nos mate el virus y no el hambre” expresó uno de los dirigentes del grupo de vendedores.
Carlos Gines, representante de los comerciantes informales, también expresó su malestar. “Todos tenemos derecho al trabajo, pero no que nos vengan con la Policía Nacional a desalojar”, aseguró el representante del grupo.
Los operativos de expulsión continuarán diariamente, señalaron agentes de control municipales.
