Paula Paredes: El poder de la oración me ayudó a vencer el coronavirus

Redacción: Álex Benítez

Es honesta y reconoce que su vida no era tan pegada a Dios. Su cumpleaños número 50 pensó celebrarlo por todo lo alto; y, lo pasó en cuarentena, aislada, lejos de todos sus seres queridos, producto del contagio del coronavirus. Eso le cambió la vida radicalmente a Paula Paredes Proaño, conocida como la paciente cero de esta pandemia en Loja y que se recupera felizmente.

Ella es una mujer lojana que por el lapso de 25 años hizo su vida en España y vino a pasar un tiempo en su tierra natal, sin pensar que esos momentos, que pensó serían de alegría, se le tornaron de color gris.

Tiene las fechas exactas en su retina. Recuerda que el 9 de marzo arribó a Guayaquil y cuatro días después empezó a sentirse mal. Tomó contacto con compañeros médicos de su trabajo en Madrid-España quienes al saber de sus síntomas  le recomendaron que tome precauciones aislándose de sus allegados porque todo apuntaba a que estaba contagiada del coronavirus.

Indica que llamó al 911 y le enviaron de inmediato médicos por la fiebre y dolor del cuerpo que padecía. “La atención fue muy buena no me puedo quejar”, señaló.  Su voz se quiebra al recordar que tras conocer que los exámenes arrojaron un resultado positivo de coronavirus, se puso a llorar y lo primero que hizo fue poner su salud en manos de Dios y confiar en los médicos ya que también padece de rinitis crónica.

Paula encontró en su familia ese pilar para no derrumbarse y no tiene temor en esconder lo que ella venía siendo. Comenta que su pareja es un hombre de Dios: Cristiano; y, siempre le pedía que enrumbe su vida y ella se comportaba rebelde.

Cuando su salud empeoraba, recibió la llamada de una persona de nombre Cristhian, amigo de su cuñado y que pertenecía a la iglesia cristiana ‘Verbo’, quien sin conocerla le dijo que sus oraciones estaban con ella para que pueda sanar. “Ahí reaccioné porque estaba empezando a ser negativa y me dije que voy a pedir a Dios con todas mis fuerzas; y, en medio de mi angustia empecé a orar. Pedí a mis amigos de Guayaquil, de España y de todos lados que recen por mí…”.

Casi al borde del llanto, Paula expresa que a cambio de su salud, uno de sus ofrecimientos a Dios es conformar de manera correcta su hogar ya que vivía 13 años con su pareja y ella no aceptaba casarse. Dice que ahora ese es su propósito, arreglar su vida personal con Dios como testigo y así poder salir adelante.

En cada frase que pronuncia Paula no deja de nombrar a Dios. “Creo que siempre debemos pensar en nuestra familia y como no lo hacemos, es el tirón de orejas que Dios nos está dando. Debemos darle tiempo a nuestros hijos ya que se están perdiendo valores tan bonitos que nuestros abuelos y padres nos inculcaron, por eso ahora el mundo está patas arriba”, menciona sin tapujos.

Ahora que se recupera satisfactoriamente, pero permanece en la cuarentena en su habitación, dice que ha hablado con sus jefes en Madrid, y se han portado excelente dándole los permisos correspondientes hasta que pueda regresar a España. Paula dice que, una vez que se abran las fronteras, retornará a España porque allá ya ha hecho su vida y además en ese país está su hijo de 21 años y su pareja.

Su afán también es llegar con este testimonio de fe y esperanza a más personas, para que sepan que con Dios sí se puede salir adelante y ser  más humanos, como por ejemplo en Guayaquil donde ella considera que Dios nos ayuda, pero debemos ayudarnos nosotros también.

“Mi mensaje final es hincar rodillas. Pedir a Dios con fe, amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos”, reflexiona.

Nota: La señora Paula Paredes nos autorizó poner su nombre completo y nos compartió las fotografías para el presente reportaje.

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