Por décadas se catalogaba a Loja como “ciudad segura”, una premisa que quedó para la historia, puesto que, actualmente, la delincuencia se pone a la orden del día.
En los últimos meses se contabilizan trágicas muertes, amotinamientos, asaltos a mano armada, asesinatos, secuestros, tráfico de estupefacientes y robos a locales comerciales y domicilios. El último hecho violento se registró la noche del 03 de abril, en los exteriores de uno de los centros de diversión nocturna en la zona de tolerancia de la urbe, donde tres personas resultaron heridas a causa de un ataque con armas de fuego.
Mons. Walter Heras, obispo de la Diócesis de Loja, menciona que la iglesia rechaza todo de tipo de violencia como asesinatos, sicariatos y robos. “Queremos un mundo de paz, de vida, donde no tengamos miedo. Todos debemos trabajar por una cultura tranquila y por la defensa de la vida humana”, acota.
De igual manera, Lindon García, intendente General de Policía, explica que el presidente Guillermo Lasso autoriza portar armas únicamente para la seguridad ciudadana, no obstante, enfatiza en que los organismos de seguridad contralarán la elaboración de armas artesanales. “Seremos contundentes en regular que en ningún lugar de la provincia y del país haya establecimientos que se dediquen a fabricar armas que no estén autorizadas”, indica.
Finalmente, la colectividad muestra su preocupación por las olas de violencia que cada vez se intensifican, sin que exista una respuesta oportuna de las autoridades.
