Jenny Alicia Samaniego Valarezo: una vida dedicada a la educación, la inclusión y la familia

La historia de Jenny Alicia Samaniego Valarezo está vinculada al servicio educativo y al acompañamiento de personas con discapacidad visual en la ciudad de Loja. Su trayectoria profesional se desarrolló durante más de tres décadas en el Instituto para Ciegos “Byron Eguiguren”, espacio en el que consolidó una carrera marcada por el trabajo social, la educación especial y el contacto permanente con niños y jóvenes que encontraron en ella una guía dentro de su proceso formativo y humano.

Madre de familia y actualmente jubilada, Jenny Samaniego considera que una de las mayores satisfacciones de su vida ha sido ver el crecimiento personal y profesional de sus hijos y de muchos de sus estudiantes, quienes con el paso de los años lograron integrarse de manera activa a la sociedad. Para ella, el entorno familiar ha ocupado siempre un lugar prioritario, razón por la cual valora profundamente los espacios de unión, diálogo y acompañamiento entre generaciones.

Nació en el cantón Loja y actualmente tiene 82 años. Desde temprana edad estuvo vinculada al ámbito académico y a la formación humanística. Realizó sus estudios secundarios en el colegio La Inmaculada, institución en la que fortaleció su interés por el trabajo comunitario y la educación. Posteriormente continuó su preparación profesional en la Universidad Nacional de Loja, donde obtuvo la licenciatura en Trabajo Social.

Su formación académica se complementó con estudios en la ciudad de Quito, donde se graduó como secretaria bilingüe en la OCS. Además, cursó diversos diplomados relacionados con educación especial, una preparación que más adelante se convertiría en una herramienta fundamental dentro de su labor profesional.

Durante 33 años trabajó en el Instituto para Ciegos “Byron Eguiguren”, institución dedicada a la atención y formación de personas con discapacidad visual. En ese espacio desarrolló actividades enfocadas en el acompañamiento educativo y social de niños y jóvenes, aportando desde su experiencia en trabajo social y educación especial.

A lo largo de su trayectoria, Jenny Samaniego encontró en sus estudiantes una fuente constante de aprendizaje. Recuerda que muchos de los niños y adolescentes con los que trabajó demostraban capacidades, iniciativa y entusiasmo frente a las diferentes actividades académicas y cotidianas, pese a las limitaciones derivadas de la discapacidad visual.

Según relata, una de las experiencias más significativas de su vida profesional fue observar cómo sus alumnos enfrentaban los desafíos diarios con actitud positiva y con disposición para aprender. Esa convivencia fortaleció en ella la importancia de la empatía, la paciencia y la formación integral dentro de los procesos educativos.

En su memoria permanecen numerosas experiencias relacionadas con el crecimiento de quienes pasaron por las aulas del instituto. Señala que gran parte de sus alegrías profesionales estuvieron vinculadas al hecho de contribuir para que los estudiantes pudieran desenvolverse con mayor seguridad y autonomía dentro de la sociedad.

Para Jenny Samaniego, el verdadero resultado de la educación no se limita únicamente al aprendizaje académico. Considera que el principal objetivo es formar personas capaces de convivir, aportar y desenvolverse con responsabilidad dentro de su entorno. Por ello, afirma que una de sus mayores satisfacciones es ver que muchos de sus exalumnos se convirtieron en ciudadanos comprometidos y en seres humanos con valores.

Tras concluir su etapa laboral, ha mantenido una vida activa enfocada en actividades personales y familiares. Entre sus principales gustos se encuentran la lectura, las caminatas y los viajes. Sin embargo, destaca que compartir tiempo con su familia continúa siendo una de las actividades más importantes en su vida cotidiana.

A lo largo de los años también ha mantenido interés por la actualización y el aprendizaje continuo, especialmente en temas relacionados con la educación y el desarrollo humano. Considera que la formación permanente permite comprender mejor las necesidades de las personas y adaptarse a los cambios sociales.

Desde su experiencia, sostiene que el trabajo con personas con discapacidad visual requiere sensibilidad, compromiso y preparación profesional. Asimismo, recalca la necesidad de fortalecer espacios de inclusión y accesibilidad que permitan a niños y jóvenes desarrollar sus capacidades en igualdad de condiciones.

Su visión a futuro está enfocada en continuar disfrutando de la familia y mantener una vida tranquila, vinculada a actividades que le permitan seguir aprendiendo y compartiendo experiencias. También espera que las nuevas generaciones de profesionales mantengan el compromiso con la educación inclusiva y el trabajo humano dentro de las instituciones formativas.

La trayectoria de Jenny Alicia Samaniego Valarezo refleja más de tres décadas dedicadas a la educación especial y al acompañamiento social. Su paso por el Instituto para Ciegos “Byron Eguiguren” dejó una experiencia construida desde el contacto directo con estudiantes y familias, en una labor que combinó preparación académica, servicio y cercanía humana.

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