Hugo Pitisaca: un padre que convirtió el amor en su proyecto de vida

Por el Día del Padre, Primer Reporte presenta la historia de Hugo Manuel Pitisaca Pogo, un lojano de 47 años que, más allá de su rol como comunicador institucional y productor independiente, abraza con pasión y entrega su faceta más significativa: ser papá.

En el mundo de la comunicación, Hugo se desenvuelve con solvencia y profesionalismo. Pero es en casa donde despliega su mayor talento: ser el caballito de dos pequeños jinetes que, entre risas y ocurrencias, le han cambiado la vida. Desde hace casi cuatro años, cuando supo que sería padre por primera vez, su vida se transformó para siempre. “Fue algo fantástico y hermoso. Pero también sentí mucho nervio. Temía que algo pudiera pasar durante el parto… Gracias a Dios todo salió bien, como dicen los militares: ‘sin novedad, mi coronel’”, recuerda con emoción.

La llegada de sus hijos —el mayor, que cumple cuatro años en septiembre, y la menor, que cumplirá dos en agosto— marcó un antes y un después en su existencia. “El rol de papá es mi identidad”, asegura. Y lo demuestra en cada gesto cotidiano: desde comprar pañales, leche y vitaminas, hasta organizar sus cumpleaños —las famosas “fiestas enormes” como las llama su sobrina— o ser su compañero ideal en el parque y en casa.

Ser padre para Hugo es una experiencia que, según sus palabras, “a veces no se puede explicar”. Es preocuparse profundamente cuando alguno se enferma, es jugar hasta el cansancio, reírse con sus preguntas inesperadas, y sentirse completo cuando recibe el abrazo y la voz tierna que dice: “Te amo, papá”. Cada día, al regresar del trabajo, sus hijos lo esperan con una alegría indescriptible. “Mi esposa me cuenta que corren a la puerta apenas oyen que llego. El otro día, mi hijo me preguntó ‘¿Quién es? ¿Dígame la contraseña?’. Me causó risa y emoción.”

Planificar su tiempo entre trabajo, estudios y la crianza es un reto constante, pero no se queja. Por el contrario, lo asume con entrega y ternura. “A veces llego tarde y ya están dormidos. Pero cuando logro llegar temprano, juego con ellos, los escucho, y me convierto en su caballito mientras ellos ríen y cabalgan sobre mi espalda.”

Los fines de semana son para compartir en familia, salir al parque y disfrutar de los columpios tradicionales. Hugo atesora cada momento, porque sabe que la infancia pasa volando. “Lo más gratificante es tenerlos a mi lado, verlos sanos, sentir que sus corazones reflejan energía y alegría. Me esfuerzo junto a mi señora para que no les falte nada y para que crezcan en un entorno saludable, lleno de amor.”

Como todo padre comprometido, Hugo tiene sueños grandes para sus hijos. Anhela que sean personas de bien, llenas de principios, valores, empatía y coraje. “Quiero que sean profesionales exitosos, pero sobre todo, que dejen huella positiva, que su vida se alinee al plan del bien y se conviertan en promotores de grandes iniciativas para el bienestar de los demás.”

Hoy, en el Día del Padre, Hugo Pitisaca representa a miles de padres que, entre responsabilidades, risas, temores y amor incondicional, viven cada día convencidos de que la mayor obra de su vida está en el corazón de sus hijos.

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