Giovanni Ramiro Carrión Cevallos es un economista apasionado por el atletismo. Se autodefine como una persona cuyos intereses son conocer los problemas sociales que afectan a Loja y al país, además, de los temas políticos.
Creció en una familia numerosa de seis hermanos, con quienes vivió en un ambiente bueno, donde disfrutaba la vida a plenitud, rodeado de la naturaleza en la finca de su abuela.
Su formación académica la inició en la escuela La Salle, la secundaria en el colegio Bernardo Valdivieso y los estudios superiores los realizó en la Universidad Técnica Particular de Loja donde se tituló como economista, posteriormente, en Bogotá, estudió una maestría en Estudios Latinoamericanos.
Aparte de su profesión, disfruta mucho escribir artículos de opinión, una actividad que realiza desde que tenía 17 años de edad. Reconoce que la habilidad de escribir la heredó de su padre, quien dedicó su vida a realizar periodismo de opinión. “Me da mucha satisfacción poder escribir sobre temas que interesan no solamente a Loja, sino al país”.
Sus escritos le han permitido tener espacios en los medios de comunicación locales y a nivel de país como Plan B y el diario El Universo, donde hace periodismo de opinión.
El atletismo es una de las pasiones de Giovanni, el cual empezó a realizar desde su etapa de colegio. Con su hermano y amigos solía correr pequeñas carreras de 21 kilómetros, ya para 2005 empezó con maratones de 42k, las cuales le han dado mucha satisfacción.
Recientemente, corrió una maratón en Londres en conjunto con “Las Liebres”, equipo al que pertenece y con el cual ha tenido la oportunidad de correr competencias dentro del país y fuera, representando los colores de Loja y Ecuador.
Ahora, su principal meta es completar una maratón mundial que en Ecuador solo 14 atletas la han podido terminar. Espera culminarla en abril de 2023 y así poder entrar al top de los atletas ecuatorianos en haber recorrido las 6 carreras más largas del mundo.
Su mensaje para la ciudadanía y la juventud es que practiquen el deporte, ya que permite cultivar valores como la disciplina y el sacrificio. Además, de tener presente valores fundamentales como la solidaridad y la sana competencia.
“Me gustaría que me recuerden como una persona sana que quiso durante su paso por esta vida hacer las cosas de la mejor manera posible y que siempre respetó a los demás”.
