Galo Vladimir Jiménez Plúas es un médico que lleva ejerciendo la profesión por alrededor de 13 años. Es oriundo del cantón Daule, Guayaquil, no obstante, se considera un lojano de corazón, lleva radicado en la ciudad por alrededor de 16 años. “Yo no cambio a Loja por ningún otro lugar”.
Desde niño ya despertó su vocación por la medicina, recuerda que le gusta ver como curaban heridos, lo que hizo que se interesara por una profesión que tenga como propósito el servicio social.
Proviene de un lugar humilde, sus padres se dedicaron al comercio informal, por lo que realizó su formación académica en diferentes instituciones educativas, pero finalizó la secundaria en el colegio Eloy Alfaro de la ciudad de Machala. Posteriormente, estudió medicina en la Universidad de Machala, sin embargo, por diversas circunstancias terminó la carrera en la Universidad Nacional de Loja.
La formación académica es un factor importante en su vida, por ello, cuenta con una maestría en medicina del dolor en la Universidad Tecnológica de Madrid. Además, se ha formado en medicina de Salud y Laboral en España. También, se ha capacitado en terapia neural del dolor en la Universidad San Marcos de Lima y cuenta con estudios de Abordaje del dolor en la Universidad Océano.
Actualmente, labora para el Seguro Social Campesino, en el dispensario médico de las juntas de la parroquia San Lucas. Además, trabaja de forma independiente en la clínica Santa María, donde trata todo tipo de dolor agudo y crónico, escoliosis, artrosis, artritis, hernias discales, espolón calcáneo y enfermedades crónicas degenerativas.
Cuando no está en su rol de médico, dedica su tiempo al estudio, a compartir con sus hijos y a realizar actividad física. Le gustan los deportes extremos, escalar y ciclismo de montaña.
Se considera un hombre frontal, sincero, extrovertido y alegre, sobre todo como una persona que le encanta reír y tratar bien a los demás.
“La medicina es una carrera difícil y dura, pero uno empieza a amar la profesión cuando después de haber tratado a un paciente, este le dice que se curó, esa sensación es muy gratificante”.
