#Reportaje | En un pequeño taller donde la forja y el hierro prevalecen, Manuel Agustín Guambaña, transforma herramientas útiles para la construcción, agricultura, carpintería y más. El trabajo del artesano es meticuloso y pulido, por lo que le ha convertido en un gran maestro de la herrería.
Con toda una vida de experiencia y una pasión inquebrantable por su oficio, sus creaciones han ganado reconocimiento no solo a escala local sino también nacional. La forma de moldear el metal es única y hoy nos enseña a elaborar una pieza fundamental en la albañilería llamada uña o pata de cabra.
Primero inicia seleccionando el metal fundido para introducirlo en la forja a ciertos grados de temperatura, una vez que el metal se encuentra en un estado de moldeado lo saca y empieza a darle la forma deseada. Hacer el acabado a estas piezas es complicado, por tal motivo se debe requerir dos artesanos para el trabajo. Una vez que la pieza esta plana se procede a partir para que tenga la figura de una uña. Finalmente, se realiza el templado con el objetivo de darle resistencia a la herramienta.
El taller de Guambaña es un testimonio de su inquebrantable dedicación y habilidad. Al cruzar las puertas, se puede apreciar la sinfonía armoniosa de los martillos, el sonido rítmico de su fragua y el cálido resplandor del hierro al rojo vivo. Cada pieza que sale de su taller no es simplemente una herramienta, sino una obra de arte, que combina forma y función a la perfección.
Quienes deseen adquirir varias de sus obras realizadas para la agricultura lo pueden ubicar en la ciudad de Loja-Ecuador, en el barrio Turunuma Alto, a doscientos metros en ECU 911 o contactarse al 0991970237
