Abogado y peluquero, Edmundo Montoya, un ejemplo de vida

Redacción: Melissa Gutiérrez
Edmundo Montoya, un hombre que desde su juventud empezó con su negocio de peluquería y poco después obtuvo su profesión en el área de jurisdicción, disfruta mucho de ambas profesiones y las desempeña al mismo tiempo en su taller.
Edmundo, desde muy joven comenzó a trabajar debido a la difícil situación económica de sus padres y después de pasar por múltiples trabajos, gracias al consejo de su hermano mayor Ángel, quien le sugirió seguir un curso de peluquería, es que incursionó en esta profesión. En un principio Edmundo tenía muchas inseguridades como miedo y vergüenza, pero poco a poco fue disfrutando de la profesión y se dio cuenta que le ayudaba mucho a su economía, no solo para solventar sus gastos primordiales, sino, también que podía costearse sus estudios universitarios. Junto con el apoyo de sus amigos, familiares y por influencia de su padre siguió la carrera de Derecho. Trabajaba de 08h00 a 16h00 y estudiaba de 17h00 a 21h00 hasta que logro graduarse como abogado y a más de eso obtuvo un doctorado en jurisprudencia.
Durante la pandemia para poder seguir adelante, ofrecía su servicio a domicilio hasta que pudo abrir su local el cual está situado en las calles Bolívar e Imbabura. Atiende en los horarios de lunes a sábado de 08h00 a 19h00 y los domingos de 08h00 a 13h00.
“La vida continua y nosotros tenemos que luchar hasta los últimos días. Mi recomendación es que obtengan una profesión universitaria para que puedan compaginar con una profesión artesanal”, finalizó Edmundo.

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