Algunas personas inician el consumo de alcohol para saber cuál es la sensación o en algunos casos, por una depresión o tristeza provocada por problemas sentimentales, familiares o personales.
El resultado para quienes ingirieron licor es una experiencia aterradora que a la primera respuesta de cómo se sienten es “nunca más beberé”. Sin embargo pasan los días y tienen las ganas de tomarse otras copas.
Los fines de semana son los elegidos para pegarse una borrachera. La reunión de amigos inicia con un par de latas (cervezas enlatadas), una litrona o unas personales “para calmar la sed”. Pero la conversación muchas veces se torna más interesante y al no tener una bebida, la plática al parecer es aburrida.
La compra de licor es de acuerdo a las capacidades económicas y se turnan para que no falte la bebida. Pero el cuerpo cada vez pide más alcohol y esto genera que de cerveza pase a bebidas más fuertes, ocasionando que el cerebro inhibe las funciones de la región frontal, por lo que disminuye la memoria, la capacidad de concentración y el autocontrol.
Para la psicóloga Rita Collahuazo, el consumo es multicausal al no tener auto reconocimiento por el elevado consumo, ya sea por problemas familiares, personales, culturales, psicológicas (…) y, el multidimensional que anula un proyecto de vida. Además, el daño emocional en la familia.
La tarde del domingo 21 de marzo de 2019, en un bar ubicado en el cantón Saraguro se produjo una riña entre dos personas, ambos en estado de embriaguez. Uno de ellos agarró una botella, la quebró y, de un momento a otro hizo un corte en el cuello de su víctima. Huyó del sitio pero la Policía logró su captura minutos después, mientras el joven murió en una casa de salud.
De acuerdo al artículo 144, Homicidio.- La persona que mate a otra será sancionada con pena privativa de libertad de diez a trece años. La Psicóloga comenta que una vez que el victimario recupere su estado normal, sentirá el impacto en su propio dolor emocional, culpa, depresión (…), que en ciertas ocasiones lo puede llevar al suicidio.
El dolor para a familia es notorio, pues debe enfrentar una situación compleja, que aunque su hijo no haya tenido un historial delictivo, ahora está en un proceso judicial que lo llevará a pasar varios años en la cárcel. Es el resultado de un consumo sin control.
Algunos profesionales mencionan que las personas que son conscientes de su accionar por el consumo de licor, en la actualidad lo piensan dos veces para evitar un daño mayor, ya sea personal o en su entorno familiar. Las denominadas “malas borracheras” por lo general terminan causando serios daños irreparables en la sociedad.
