En el marco del Día del Maestro, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) rinde homenaje a quienes han hecho de la enseñanza no solo una profesión, sino un propósito de vida que impacta y transforma generaciones.
Hay profesiones que se eligen y otras que nacen de manera casi natural desde los primeros años de vida. Ser docente es una de ellas. Es una vocación que, muchas veces, surge en el entorno familiar, en una palabra, o en una orientación que termina marcando el camino hacia la educación. Así empiezan historias que dejan huella en cada vida que tocan.
Una vida dedicada a enseñar
Para Wilson Guanoquiza, docente de la Facultad de Ingenierías y Arquitectura de la UTPL, su vocación no fue casual. Su historia está marcada por la influencia de su madre y su abuela, quienes, con consejos sencillos, lo guiaron hacia el mundo de la educación.
Su formación inició en el área de Ciencias, con especialidad en Física y Matemática; sin embargo, su verdadera motivación siempre fue enseñar. Con el tiempo, esta inclinación se convirtió en una vida dedicada a formar a otros, desde una perspectiva que trasciende los contenidos académicos.
“Siempre digo a mis estudiantes que no importa si enfrentan dificultades; lo importante es retomar y culminar. La sociedad necesita profesionales con valores, y ustedes están llamados a serlo”, destaca.
Su legado se refleja no solo en los años de experiencia, sino en las generaciones de estudiantes que hoy son profesionales, colegas e incluso docentes. Para él, la mayor satisfacción radica en ver a sus estudiantes crecer, superarse y compartir con ellos como pares en el ámbito académico.
El docente como inspiración y guía
Esta visión se fortalece con el enfoque institucional que promueve la UTPL. María Isabel Loaiza, directora de Desarrollo del Talento Docente, destaca que el rol del educador en la actualidad va mucho más allá de la transmisión de conocimientos.
En un contexto de constantes cambios, impulsados por la tecnología y nuevos desafíos sociales, la formación docente evoluciona, pero mantiene su esencia: educar desde el humanismo cristiano, formando profesionales competentes y personas íntegras.
“El profesor debe ir al aula no únicamente a transmitir conocimientos, sino a inspirar y a ayudar al estudiante a descubrir su proyecto de vida”, explica.
Hoy, la labor docente implica acompañar, guiar e impulsar a cada estudiante, reconociendo su individualidad y entendiendo que detrás de cada proceso educativo existe una historia, un sueño y un propósito.
Un legado que transforma
Ser maestro es, en esencia, un acto de generosidad: compartir el conocimiento, pero también creer en el otro, incluso cuando este duda de sí mismo.
En la UTPL, esta vocación se fortalece desde una visión integral, donde el docente no solo enseña, sino que inspira y transforma. Porque educar no es únicamente formar profesionales, sino contribuir a la construcción de una sociedad más humana y solidaria.
En este Día del Maestro, la UTPL reconoce y celebra a quienes, con compromiso, vocación y entrega, encienden esa luz que puede cambiar vidas y construir futuro.
