Es frecuente que en consultas pediátricas los padres soliciten que se les envíe antiparasitario (purga) a sus hijos, ya sea porque han escuchado que se debe hacer cada 6 meses, porque tienen bruxismo (rechinan dientes) o porque comen mucho dulce. Ninguna de estas razones es suficiente.
No se desparasita cada 6 – 12 meses de forma rutinaria, ni ya sea que cumplió cierta edad, a menos que presente una infección parasitaria clara (deposición con sangre, anemia secundaria o coproparasitario con reporte positivo a tratar). Ya no se hace, pues los parásitos así como muchas bacterias debido al uso continuo, innecesario e inadecuado se han vuelto resistentes.
Tener bruxismo es normal y frecuente en los niños y tampoco indica infección por parásitos; así mismo, comer mucho dulce, aunque no es sano, tampoco genera parásitos intestinales.
Dicho esto, cada paciente se debe individualizar y una vez revisado por su personal médico, solamente se envía antiparasitario si es necesario.
HAY QUE RECORDAR: jamás se debe automedicar con purgantes a las niñas y los niños, ni probar con remedios caseros, ya que esto puede empeorar la situación y generarle más malestares y riesgos para su salud. De hecho, los antiparasitarios mal administrados o preparados naturales pueden deteriorar las funciones hepáticas.
Algunas recomendaciones clave para la prevención:
- Enseña al niño o niña a lavarse las manos después de jugar con tierra o arena, después de ir al baño y antes de ingerir alimentos. Es importante lavar bien las uñas, donde pueden refugiarse los parásitos.
- Revisa la calidad del agua que consume, en especial, cuando salen de viaje. Si no estás seguro de la calidad de la potabilización que tiene el agua de la llave, asegúrate de hervirla bien antes de consumirla y evita comprar jugos y refrescos en la calle.
- Recuerda desparasitar con frecuencia a las mascotas de la casa. Consulta con el veterinario.
- Los adultos también deben desparasitarse de acuerdo con las indicaciones del médico.
- Ten en cuenta que los infantes menores de 5 años tienen un sistema inmunológico en desarrollo, por lo que son mucho más susceptibles a adquirir virus. Por lo tanto, la persona que prepara la comida, no debe probar los alimentos en cocción de manera directa y debe evitar estornudar sobre ellos. También debe lavarse las manos antes de cocinar.
- Enjuaga completamente las verduras y frutas, sobre todo las hortalizas, ya que estas son las más propensas a contener parásitos, por su relación con el suelo y los procesos de regadío que, a veces, se realizan con aguas de río contaminadas.
- En los viajes, evita que tu pequeño o pequeña ‘trague’ agua de piscinas, ríos y lagunas.
