
Redacción: Miguel Agreda
Walter Benavides es un lojano de 77 años que ya ha llegado a ser muy conocido por su labor de fotógrafo artesanal.
Desde muy pequeño se dedicó a trabajar en el parque Central, recuerda que en aquella época La Catedral era más pequeña y en el parque había piletas en las cuatro esquinas con unos ángeles que arrojaban agua. Solía trabajar como betunero y lavando taxis, por estas actividades recibía 4 reales y un sucre.
El dinero que recibía por sus labores lo invertía en sus juguetes, tales como trompos, cometas y canicas. Explica que, cuando no tenía para comprar jugaban a las canicas con semillas a las que se las conoce como checos o cherecos. Sus juegos favoritos eran la moña y la pepi-cuarta.
Sus estudios primarios los realizó en la escuela José Ángel Palacios, los secundarios en el Club de Leones, menciona que el colegio funcionaba donde ahora es la Comandancia de la Policía Municipal. Luego de seguir algunos cursos de fotografía pudo obtener su título de fotógrafo artesanal.
El momento más feliz de su vida fue haberse casado en cuanto acabó de pasar el Servicio Militar. Indica que se casó dos veces. En su primer matrimonio quedó viudo, pero procreó cuatro hijos, los cuales ya son profesionales; en la segunda ocasión concibió dos hijos quienes fueron llevados por su madre a España hace más de 20 años.
La existencia de Walter se ha basado en la planificación, puntualidad, el orden y la buena presencia. Su buen humor le ha permitido tener muchos amigos, cuando llega a tener algún problema con ellos o cualquier persona no duda en disculparse.
Comenta que a lo largo de su vida ha llegado a tener un auto, motocicletas y bicicletas. Actualmente, disfruta pasear por los senderos en bicicleta, afirma que esta actividad le ayuda a mantenerse sano. Su ruta preferida es la que va de La Argelia a Los Dos Puentes, cuando llega a su destino aprovecha el agua fría de las quebradas para bañarse porque le han comentado que es bueno para los riñones.
La edad no ha sido impedimento para continuar con la fotografía, aún lo podemos encontrar en el Parque Central conversando con sus colegas mientras espera que alguien contrate sus servicios. Walter ha llegado a ser muy conocido por su trabajo de fotógrafo. Se siente muy agradecido con toda la ciudad, especialmente con la Universidad Nacional de Loja por abrirle las puertas y ser parte de aquellos momentos inolvidables para capturarlos en una fotografía.
