Redacción: Daniela Padilla
El Circo Social de Loja, no ha parado sus actividades y talleres a pesar de la pandemia en la que estamos viviendo.
José Luis Castillo, coordinador del Circo Social, afirma que en los inicios de la crisis sanitaria se realizaron ayudas humanitarias como la construcción de kits alimenticios para diferentes barrios que los necesitaban, también se visitó a los niños de los centros de discapacidad donde brindaban sus terapias, respetando todas las normas de bioseguridad; seguidamente se planificó una recolecta de ropa y juguetes para donar a los niños de la parroquia Chuquiribamba.
Actualmente, se continúa con la aplicación de talleres a 7 centros del Casmul y 2 ancianatos, en los que se aplican dos áreas pedagógicas que refuerzan la metodología del circo social, como una intervención para reforzar autoestima, valores, confianza, compañerismo y principios en las diferentes poblaciones vulnerables sin mencionar las terapias de empoderación y liderazgo que brindan, con el objetivo de que las personas busquen su lugar en la sociedad.
“Las personas privadas de libertad, personas con discapacidad, ancianos y niños son muy capaces de desarrollar su parte artística y motriz. El circo social busca la auto valorización de esto grupos que demuestran con arte sus habilidades”, afirma Gabriel flores, integrante de la agrupación.
Por otro lado, Castillo nos comenta que han tenido varias experiencias en las que su metodología ha cambiado la vida de las personas, convirtiendo las lecciones del circo en lecciones de vida, asimismo afirma que el Circo Social no es solo un espectáculo, sino que fuera de eso llevan una larga línea de diferentes pedagogías y temáticas que ayudan al alma y el corazón.
Antiguamente se ubicaban en el Centro de Convenciones San Juan de Dios, pero con ayuda de la nueva administración se encuentran en el Parque Pucará, preparándose para su próxima intervención en el aniversario del grupo de baile folclórico Kapac Ñan.
