Vinicio Íñiguez, uno de los docentes más emblemáticos del Colegio Beatriz Cueva de Ayora

Redacción: Yosselyn Gaona

A poco de cumplir los 30 años de servicio y los 60 años de edad, se lo ha consagrado como uno de los “profes” más queridos y recordados por ex alumnas y actuales estudiantes del colegio Beatriz Cueva de Ayora.

En este colegio, las historias vividas por diversas generaciones hacen que los recuerdos perduren aun con lágrimas de felicidad en los ojos y con la  remembranza de tiempos mozos, que marcan una etapa ilusoria de sus vidas.

Parte de esos recuerdos son los docentes que han transitado por el interior del establecimiento, formado a centenares de estudiantes que no los olvidan y mucho más a los muy queridos.

Uno de ellos es Armando Vinicio Íñiguez Cabrera, docente de Educación Física por casi 25 años en la institución, pero además muy recordado por ser el técnico de baloncesto desde el año 1997 hasta el año 2011, que por motivos curriculares no pudo continuar llevando a la selección de “Las chivitas” a muchos más logros intercolegiales, como era la costumbre.

Sin embargo, los aun colegiales tienen la dicha de ser formados por tan excelente docente que ha trabajado constantemente con la ética que lo caracteriza.

Sus estudios secundarios los realizó en el colegio Bernardo Valdivieso y los culminó en el colegio Adolfo Valarezo; su preparación profesional como licenciado en educación física la realizó en la Universidad Nacional de Loja, además obtuvo un diplomado en teoría del entrenamiento deportivo, en Cuba, en la ciudad de las Tunas.

Su trayectoria como educador inició en el año 1986 en el colegio Santa Mariana de Jesús, luego participó en un concurso del Magisterio consiguiendo un nombramiento en la parroquia de Sabiango del cantón Macará, y al igual que en `Las Marianitas´ permaneció por dos años y medio, posteriormente participó en un concurso para el Adolfo Valarezo y aunque ahí no se desenvolvía como docente de educación física sino como Inspector General, pudo empezar a formar a estudiantes en entrenamientos y sobretodo en la rama de baloncesto, que era su fuerte, y  aunque no consiguieron muchos logros, alcanzaron dos años consecutivos un tercer lugar.

 “Lo que yo quería era asumir el trabajo en mi especialidad como profesor de educación física”, comenta el profe Vinicio, mencionando también que permaneció durante seis años en aquella institución.

Ya en 1997 formó parte del Beatriz, tiempos en lo que ya se realizó como profesional y además cumpliendo funciones de educación física; desde ese entonces se ha convertido en un personaje muy querido de la familia beatricina.

Amante del fútbol y baloncesto desde pequeño, pero el que más lo llenó de ilusiones sin dudad alguna fue el baloncesto, de ahí que ha poseído esa aptitud de continuar jugando desde adolescente y la razón por la cual se decidió a estudiar la Carrera de Educación Física en la UNL, donde aprovechó algunos cursos de mejoramiento académico y entre ellos los que más le gustaban eran los que seguía de baloncesto, es así como se inclinó por esa línea deportiva.

Desde el momento que formó parte del Beatriz Cueva de Ayora, nace la idea de conformar la selección de baloncesto; consiguió varios logros para el establecimiento que le abrió las puertas en conjunto con las muchas generaciones de chicas destacadas en el ámbito deportivo institucional, local y nacional, excelentes jugadoras y personas como él lo recalca, que posteriormente continuaban jugando en la universidad, siendo el mismo profe Vinicio quien a la par con el Beatriz, perpetuaba como técnico de la selección de baloncesto tanto para hombres como mujeres, en la Universidad Nacional de Loja. Experiencia que vinculaba aun más su técnica deportiva con muchas generaciones.

Recuerda que en el año 1999 el Beatriz empezó a obtener los primeros lugares en varias categorías como la inferior, intermedia y superior hasta el 2011, pues no se permitía que un funcionario público trabaje en dos lugares a la vez y además de que su carga horaria había aumentado a 32 periodos. “No me alcanzaba el tiempo y aunque las estudiantes y padres de familia se preocuparon por no continuar con los entrenamientos,  debí exponer las razones por las cuales no podía continuar entrenando baloncesto al glorioso Beatriz cueva de Ayora”, comenta Vinicio Íñiguez.

Por otro lado, la nostalgia no se hace esperar, entre lagrimas, risas y con quebranto en la voz recuerda tantas bonitas historias, anécdotas y experiencias que definitivamente es lo que llena el alma, grabadas en su mente y corazón por tantos años de servicio y entrega a distintas generaciones en el ámbito educativo y deportivo, con orgullo llevará el haber aportado a la sociedad lojana, a la familia unelina (UNL) y sobretodo al Beatriz Cueva de Ayora.

A poco de cumplir los 30 años de servicio y los 60 años de edad, se lo ha consagrado como uno de los profes más queridos y recordados por ex alumnas beatricinas y actuales estudiantes; en el 2020 concluirá con su labor en la institución, sin embargo, posterior a eso espera poder crear una academia deportiva, “ no creo que pueda estar sin hacer actividad”, menciona.

“Nosotros somos pasajeros y las glorias se quedan en la institución”, indica el profe o más conocido también como papi Vini, y entre muchas alumnas que lo aprecian añaden  “y los excelentes docentes se quedan con cariño en nuestro corazón”. (YGT).

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