Ni las tapas de alcantarillas se salvan de la delincuencia.

La delincuencia en la urbe no da tregua, a tal punto que los antisociales han puesto su mira a las tapas de las alcantarillas. Aunque pareciera que no tienen ningún valor considerable, a decir verdad, el metal se puede comercializar y obtener unos cuantos dólares.

El problema se agudiza en los barrios periféricos de la ciudad, donde al parecer no hay presencia policial, pues los moradores de los sectores son quienes se encargan de controlar, aunque su esfuerzo sea en vano.

Andrés Cajamarca, morador del barrio Yanacocha, explica que en la entrada de San Cayetano Bajo han sustraído una rejilla de alcantarillado, la cual representa un peligro para los vehículos que transitan por el lugar. “Queremos que las autoridades conciencien a las personas para que eviten sustraer estos objetos. El bus urbano pasa por aquí y es peligroso un accidente y eso sin contar los carros que ya se han quedado atrapados ahí”, indica.

De igual María José Agila, ciudadana, manifiesta que en la Ciudadela Ageul tienen el mismo problema, porque las rejillas que fueron colocadas al sistema de alcantarillado del sector han sido robadas por antisociales. “Creemos que han de ser los chamberos quienes las sustraen porque con tal de ganarse unas cuantas monedas hacen daño”, finaliza.

Ante la situación, la colectividad pide a las autoridades para que se preocupen por la problemática que desde hace tiempo genera malestar en los habitantes, sobre todo temen por la temporada invernal que azota a Loja.

 

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