A sus 30 años, Miguel Ángel Lascano Chávez representa a una nueva generación de profesionales lojanos que conciben el Derecho no solo como una carrera, sino como una herramienta real de transformación social. Abogado en libre ejercicio, académico en formación doctoral y fundador de un estudio jurídico con enfoque ético, su trayectoria está marcada por la defensa de las causas justas, la formación constante y un profundo compromiso con los derechos humanos.
Nacido en Loja, Miguel Ángel inició su formación académica en la escuela Alejandrino Velasco y continuó sus estudios secundarios en el colegio Adolfo Valarezo, instituciones que, según recuerda, fueron claves en la construcción de su disciplina y pensamiento crítico. Más adelante, cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Cuenca, donde consolidó su vocación jurídica.
Su interés por profundizar en el estudio del sistema judicial lo llevó a realizar un posgrado en el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), donde obtuvo el título de magíster en Estudios Judiciales. Sin embargo, su camino académico no se detuvo allí. En una apuesta por la internacionalización y el rigor académico, viajó a Argentina para cursar la Maestría en Derechos Humanos en la Universidad Nacional de La Plata, en Buenos Aires, programa dirigido por Fabián Salvioli, ex presidente del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Actualmente, Miguel Ángel es candidato a Doctor en Derecho (PhD) por la Universidad Nacional del Cuyo, en Mendoza, reafirmando su perfil como jurista con sólida formación regional e internacional.
Más allá de los títulos, Lascano destaca que su mayor escuela ha sido el ámbito familiar. Recuerda con especial énfasis la influencia de su madre, quien —según afirma— les inculcó desde temprana edad la importancia de defender las causas justas y practicar la solidaridad con los demás, valores que hoy guían su ejercicio profesional.
Con aproximadamente tres años de ejercicio profesional ininterrumpido, Miguel Ángel es fundador del estudio jurídico Aequitas&Iure, desde donde ha brindado asesoría legal a diversas organizaciones no gubernamentales y al Sindicato de Trabajadores de la Salud de Loja. Uno de los hitos más relevantes de su carrera fue haber sido el abogado que llevó el proceso exitoso de remoción del alcalde de Loja, caso que tuvo gran repercusión política y jurídica en la ciudad.
En paralelo al ejercicio profesional, actualmente se desempeña como docente tutor en la Maestría en Derecho Constitucional, con mención en Derecho Procesal Constitucional, en la Universidad Nacional de Loja, rol que refuerza su vocación académica y su interés por la formación de nuevos profesionales.
Entre los casos que más han marcado su vida profesional, destaca una acción de hábeas corpus que permitió la liberación de una persona privada de la libertad de la tercera edad, con discapacidad y en condiciones críticas de salud. Gracias a esta acción constitucional, el ciudadano pudo recuperar su libertad y fallecer en su hogar, junto a sus familiares, un hecho que Miguel Ángel define como una de las experiencias más humanas y significativas de su carrera.
“Lo que más me gusta es poder ayudar a las personas con sus problemas legales”, señala, aunque no oculta su preocupación por ciertas prácticas dentro del gremio jurídico. “Lo que no me gusta es ver cómo algunos colegas ejercen la profesión de manera mentirosa y mañosa”, afirma con firmeza, dejando claro su compromiso con un ejercicio ético del Derecho.
Fuera de los tribunales y las aulas, Miguel Ángel es aficionado a la cocina y a los viajes, disfruta de la lectura de filosofía y de historias de ciencia ficción, con especial admiración por autores como Isaac Asimov, pasiones que complementan su perfil intelectual y humano.
De cara al futuro, su objetivo es claro: dedicarse de lleno a la docencia universitaria y al ámbito académico. Considera que desde allí puede contribuir de manera más profunda a la sociedad, formando buenos profesionales, pero sobre todo honestos. “He sido alumno de grandes maestros internacionales y quiero compartir esos conocimientos y experiencias con los estudiantes”, sostiene.
Para Miguel Ángel Lascano Chávez, lo más gratificante de su profesión es la gratitud de sus clientes y la tranquilidad de caminar por las calles sin ocultarse, con la convicción de haber actuado conforme a sus principios. Su principal motivación sigue siendo la certeza de que aún hay mucho por hacer desde el Derecho para mejorar la vida de las personas, ya sea desde el ejercicio profesional o desde la cátedra universitaria.
Ubicación del estudio jurídico Aequitas&Iure:
Calles Rocafuerte entre 18 de Noviembre y Sucre, Edificio Cristal, segundo piso, oficina 18.
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