Transcurre el 27 de agosto de 1967, fecha en la cual nace María Olga Álvarez Jiménez. Proviene de un hogar humilde, donde la labor del campo es su estilo de vida. Son 12 hermanos en total, pero ella nació con discapacidad visual.
Es criada del mismo modo que sus hermanos, quienes no la discriminan sino que la ayudan a tener una infancia feliz. María Olga juega y se divierte sin ningún dolor por no poder identificar la noche del día, ni poder ver el rostro de los suyos. Improvisa frutas grandes como balones porque así de alegre es la vida en el campo. No puede ver, pero eso no importa, pues va desarrollando mucho mejor el sentido del tacto y la audición, para reconocer y palpar lo que sus ojos no se lo permiten.
Desde niña siente interés por el estudio y a los 11 años llega al internado del instituto para personas con discapacidad visual Byron Eguiguren, en Loja, por consejo del religioso Jaime Bravo. Ahí se educa hasta el sexto grado pudiendo ir a su hogar en fechas especiales, pero es complejo por las limitaciones económicas de sus padres.
Una vez culminado el internado, quiso seguir educándose en su natal Jimbura, pero no le dieron la oportunidad aduciendo no tener docentes para personas con discapacidad. Opta por irse al colegio Oriente Ecuatoriano, del cantón Palanda, que lo dirigía su coterráneo Francisco Flores, quien no le negó la matrícula. Ahí permanece hasta tercer curso ya que por ser un plantel agrónomo se le dificulta realizar las prácticas.
Decide venirse a Loja y pide ayuda para laborar alquilando un teléfono en la 10 de Agosto y avenida Universitaria, de 13:00 a 18:00. Su deseo de continuar educándose se trunca, pero decide formar su hogar y a los 28 años se casa. Sonríe al recordar y dice que “ésta es la profesión más infalible”.
Tiene 3 hijos que con la bendición de Dios no tienen ninguna discapacidad. Conforme ellos van creciendo, María Olga opta por terminar los estudios secundarios y lo logra en la Unidad Educativa Luis Braille, en Loja, donde le facilitaron además un aula para que viva con toda su familia.
En la actualidad vive junto a dos de sus tres hijos, ya que el primero formó su hogar. María Olga lamentablemente se separó de su esposo, pero es una etapa superada, lo recalca.
Cariño de sus clientes
Desde hace 20 años labora en el primer quiosco color azul que se ubica en el ingreso al colegio técnico Daniel Álvarez Burneo, gracias a una gestión de la Federación Nacional de Ciegos, una entidad internacional y la Asociación de Invidentes de Loja.
Con un semblante alegre comenta que en este local no paga absolutamente nada y recibe mucho apoyo. Sus clientes, estudiantes y docentes le guardan mucho respeto sin querer aprovecharse de su discapacidad visual. Tanto así que ella tiene la mayoría de sus productos como chifles, papas, manís, caramelos, a la vista de todos, pero nadie se lleva nada sin cancelar.
Con palabras sabias dice que cuando alguien quiere hacer maldad a una persona, lo hace sin importar si es discapacitado o no, porque ya es algo que se lleva en el corazón, antes que en la formación. Reconoce que personas particulares le daban billetes falsos, le engañaban diciendo que un billete es de un valor mayor, pero son pocos los que no tienen buen corazón.
No guarda rencor y expresa que es un privilegio trabajar en Loja por lo sana que es la mayoría de su gente. Ella es devota de la Virgen del Cisne y pertenece al Movimiento Juan XXIII. Mientras dialoga con nosotros, llegan sus clientes y ella sabe correctamente donde está cada producto que le piden, identifica con el tacto de que valor es un billete y moneda. Y mientras atiende con paciencia, en un costado de su quiosco está la incondicional compañía de su pequeña grabadora donde no se pierde ningún programa deportivo pues es una de sus pasiones.
A María Olga le hubiese gustado ser psicóloga y aunque no fue posible no se entristece. Agradece a personas como Paola Hidalgo quien le da trabajo a dos de sus hijos y está pendiente de cualquier necesidad. Se califica como una mujer bendecida por el simple hecho de vivir, porque eso ya es una bendición y espera cumplir los propósitos para los que Dios la trajo al mundo. Y así se despide para continuar con su comercio diario de 08:00 a 18:00.
RECUADRO
CONOCIENDO AL PERSONAJE
Nombres: María Olga Álvarez Jiménez.
Nacida en: Loja, cantón Espíndola, el 27 de agosto de 1967.
Hijos: Jimmy Stalin (23 años), Jenny Alexandra (22) y Jorge Luis (20).
