Historias de hombres dignos de imitar y reconocer

Redacción: Katty Paucar

Son las cuatro de la mañana y a lo lejos se escucha el sonido que se desplaza sobre dos ruedas, movido por humildes hombres trabajadores que con empuje ponen en marcha este medio de transporte tradicional que se resisten a desaparecer.

¡Vaya que lo confirmo!, recorriendo el Mercado del Pequeño Productor “Pitas II”, encuentro a hombres valerosos de entre 25 a 58 años de edad; estos personajes ejemplares con sus fuerzas ponen a andar sus carretas.   

Su ardua y admirable labor hace de estos hombres humiles, trabajadores y honrados, unos extraordinarios seres humanos que llevan el pan a su casa con el sudor de su frente.  Transportan pesados sacos de arroz, azúcar, cargas pesadas de pepino, plátano, grandes saquillos de papa, frutas, vegetales y cartones, con la ayuda de sus carretas hechas unas de tablas de madera y otras de hierro forjado.

Este transportador de alimentos, se convierte en su herramienta de trabajo y en torno a él, gira y se dinamiza la economía de nuestra ciudad.

Don Manuel Flores Puchaicela de 49 años hombre honrado, trabajador, muy risueño y sociable, es padre de familia de 5 hijos.  Trabaja como estibador y despachador desde los 25 años. Su jornada de lunes a domingo demanda tiempo y fuerzas y finaliza a las 20h00 todos los días.

El costo por saco es de 25 centavos y los cartones 15 centavos, sin importar la distancia. Y cuando lo elogio me contesta…no es nada, es un trabajo fácil. Fácil me respondo, fácil si requiere fuerzas, fácil si requiere descanso, fácil si requiere juventud.  ¿Fácil? Una vez más me pregunto; si son sus manos y fuerzas las que lo hechan a andar le digo.  Al que madruga Dios le ayuda y mientras tenga fuerzas y buena voluntad no hay tiempo para la pereza.

Sin duda alguna estos son los verdaderos seres humanos dignos de imitar y reconocer.

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