Franco Bolívar Mena Ordóñez: una vida entre la vocación de servicio y el trabajo del campo

A sus 74 años, Franco Bolívar Mena Ordóñez mantiene una rutina activa vinculada al campo y a la ganadería, actividad a la que hoy dedica su tiempo con constancia y responsabilidad. Nació en la ciudad de Alamor, cantón Puyango, territorio que marcó profundamente su carácter, su forma de vida y su relación con el trabajo rural.

Su formación académica inició en su tierra natal, donde cursó la educación básica. Más adelante se trasladó a la ciudad de Loja para continuar sus estudios secundarios en el histórico Colegio Bernardo Valdivieso. Posteriormente, ingresó a la Universidad Nacional de Loja, institución en la que alcanzó el título de Médico Cirujano, una carrera que eligió motivado por el contacto directo con la realidad social de su entorno y por el deseo de aportar de manera concreta al bienestar de la comunidad.

Desde joven, Mena Ordóñez desarrolló un fuerte sentido de responsabilidad y servicio, valores que, según señala, se consolidaron gracias al apoyo y ejemplo de su familia. Esa vocación lo llevó a asumir con seriedad cada etapa de su formación profesional y a ejercer con compromiso las responsabilidades que la vida laboral le fue presentando.

En la actualidad, su jornada transcurre principalmente en el ámbito ganadero. Se dedica a la crianza, manejo y producción de ganado, además de la administración y supervisión de las actividades propias del campo. Su enfoque está orientado a una producción responsable, consciente de la importancia del cuidado de los animales, de la tierra y del equilibrio con el entorno natural. Para Mena Ordóñez, el contacto directo con la naturaleza y el trabajo diario en el campo representan una fuente constante de satisfacción personal.

La ganadería, reconoce, no está exenta de dificultades. La dependencia de factores climáticos, las variaciones de precios y los imprevistos sanitarios forman parte de una actividad que exige previsión y perseverancia. Ha enfrentado momentos complejos, como pérdidas ocasionadas por sequías o enfermedades, experiencias que —lejos de desanimarlo— fortalecieron su carácter y le dejaron aprendizajes sobre la importancia de la constancia y la planificación.

Entre las mayores alegrías que le ha brindado su trabajo está la posibilidad de sostener a su familia con esfuerzo propio y honrado, así como la satisfacción de observar buenas temporadas productivas, cuando el ganado se mantiene sano y el trabajo rinde resultados. Estas vivencias, tanto favorables como adversas, han consolidado su compromiso con el campo y con una forma de vida que valora el trabajo diario y la paciencia.

En el ámbito personal, disfruta pasar tiempo en familia y mantenerse activo en actividades al aire libre. En sus momentos de descanso realiza viajes cortos dentro del país y comparte espacios tranquilos en entornos rurales, siempre ligado al cuidado del campo y de los animales, actividades que forman parte no solo de su ocupación, sino también de su vocación.

De cara al futuro, Franco Bolívar Mena Ordóñez se proyecta continuando activo en la ganadería, transmitiendo su experiencia a su familia y apoyando las labores del campo mientras su salud se lo permita. Su mayor motivación sigue siendo su entorno familiar y el deseo de mantenerse útil y productivo, fiel a una vida de trabajo constante que, a lo largo de los años, le ha proporcionado sustento, dignidad y satisfacción personal.

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