El Divertido de la radio y de la vida: Vicente Castillo Yambay, un padre con corazón de niño

En el mundo de la radio lo conocen como El Divertido, pero en casa, Vicente Castillo Yambay es simplemente “papá”. A sus 40 años, este lojano, licenciado en Comunicación Social, ha sabido equilibrar su pasión por la locución con su rol más importante y desafiante: ser padre de tres hijos, el regalo más valioso que, según él, Dios le ha concedido.

Para Vicente, la paternidad es un acto de amor puro. “Ser padre implica compromiso, dedicación y, sobre todo, mucho amor”, dice con convicción. Y es que convertirse en padre, admite, lo transformó profundamente. Le enseñó a ser más práctico, a priorizar lo verdaderamente importante, y a comprender que el centro de su vida ahora son esas pequeñas personitas que llevan su sangre y su apellido.

No es fácil, reconoce, pero con organización y administración del tiempo todo se puede. “Nadie dijo que es fácil, pero por amor a los hijos, uno es capaz de todo”, afirma. En medio de grabaciones, programas de radio y eventos, Vicente se da el tiempo para vivir momentos únicos en familia. Disfruta de las ocurrencias de sus hijos, las carcajadas espontáneas, las anécdotas que se atesoran con cariño. Cada noche tiene un ritual especial: leerles un cuento, reír juntos y cerrar el día con el corazón lleno.

Además de la locución, Vicente tiene otra afición que ha compartido con sus seguidores y familia: grabar videos graciosos. Su estilo alegre y espontáneo lo ha convertido en una figura entrañable para quienes lo escuchan en la radio y lo ven en redes sociales.

Pero detrás de cada broma y sonrisa, hay un padre que anhela lo mejor para sus hijos. Sueña con verlos convertidos en grandes profesionales, comprometidos con sus estudios y, sobre todo, guiados por los valores y la fe. “Que nunca se alejen de Dios, que aprovechen cada oportunidad y sean siempre buenas personas”, es su deseo más sincero.

En este Día del Padre, El Divertido nos recuerda que ser papá va más allá del juego y la risa. Es amor incondicional, entrega total y una vida vivida con propósito. Porque al final, lo más serio que puede hacer un hombre en la vida… es amar con alegría.

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