El alcoholismo, droga “social” que gana espacio en la sociedad

Redacción: Henry Jara

El alcohol es conocido por ser una droga social, es decir que su uso se asocia a las costumbres de una población y se acepta el consumo. Pero ¿qué se está haciendo para que estas “prácticas” que vienen de generación en generación no causen daño en la población? o ¿qué se realiza para tratar a quienes han caído en este problema de salud? Es algo de lo cual trataremos en este trabajo periodístico.

En muchos casos se escucha: una fiesta sin alcohol no es divertida; una copita para el frío, tengo problemas y con una buena borrachera se me pasará, con par copas voy a decirle a esa persona que me gusta mucho, el whisky y el ron puro no hace daño, entre otras, que al final de todo termina siendo mitos que se convierten en creencias, causando perjuicio a quien consume y a su entorno.

De acuerdo a un estudio realizado por Nairoby Pineda Cabrera, docente investigadora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Técnica Particular de Loja, la edad de inicio en el consumo de alcohol en adolescentes, es de 13 años en Loja. La mayoría lo hace por experimentar, pero esa acción a muchos conlleva a generar un problema de dependencia alcohólica que ocasionan consecuencias graves.

El alcohol afecta el modo de ser de una persona. Cuando se consumen dosis elevadas de alcohol en períodos de tiempo cortos, puede producirse una intoxicación aguda que se evidencia por marcha tambaleante, falta de coordinación, cambios en el estado de ánimo, comportamiento inadaptado, visión borrosa, disminución del estado de alerta y somnolencia. Además, la pérdida o desintegración de hogares.

Dolor emocional

Para la Psicóloga Rita Collahuazo, el consumo de alcohol se ha normalizado por obediencia social. En la actualidad no es exclusividad de los varones, sino una búsqueda de equidad de las mujeres. Este fenómeno social del consumo siempre debe ser analizado desde una multicausalidad y en una multidimensionalidad. En ocasiones es la manifestación de búsqueda de pertenencia, procesamiento equivocado del dolor emocional, escasas capacidades de procesar el malestar psicológico, justificación y culpabilizando a “otros que inquietan”, ha determinado que el consumo se dé y no se lo asume como una responsabilidad personal, sino de las malas influencias que se constituye un mito y no asumiendo un mea culpa.

Añade que es necesario reconocer que los seres humanos necesitan sanación emocional, pues la neurociencia demuestra que hay personas que tuvieron historias o pertenecieron a hogares desintegrados y deciden formar una familia emocionalmente afectiva. Hay hijos que tuvieron un padre alcohólico y ellos decidieron no consumir alcohol, así como hay seres humanos que nunca recibieron afecto de sus padres y son amorosos, pues reemplazaron la justificación social: yo soy así, porque así me criaron, asumiendo la decisión de ser el ser humano que eligen ser.

Problemática

Loja no está ajena a esta problemática social y en varios sectores podemos observar a personas de diferentes edades reunidos y no precisamente para un diálogo de la vida cotidiana o de trabajo, sino para pasarse de mano en mano una botella plástica con un líquido en su interior, al que se lo conoce como “guanchaca, aguardiente o punta”.

Pero ¿cómo hacen para conseguir el alcohol si carecen de dinero? Deambulan por las calles pidiendo comida en restaurantes, mercados, o en el peor de los casos, buscando desperdicios en los basureros. Algunos utilizan las piletas de agua en los parques de la ciudad para lavar sus manos y rostros, mientras otros acuden al rio, sin importar lo contaminado que está y aprovechan las riveras para hacer sus necesidades biológicas. Ellos iniciaron el consumo creyendo que podrían controlar a futuro, pero las adicciones generan dependencia en su cerebro y su realidad es lamentable; pues se convierten en una carga familiar, social y ya no tienen productividad.

Sus aspectos físicos generan el rechazo de la ciudadanía, cuando encuentran un grupo de libadores prefieren cruzar a la otra vereda o caminar por la calle. La mayoría de ellos ya no regresaron a sus hogares porque el alcohol destruyó sus proyectos de vida. El vicio los llevó a pasar el día en las aceras, bajo árboles y cerca del rio Zamora. En las noches buscan cartones y tratan de descansar en cualquier rincón donde el frío de la noche no les pase factura y morir por una hipotermia.

Convivencia social 

Esa misma gente que a veces evitamos tener contacto con ellos, estamos criticando a las autoridades de no hacer nada para cambiar su estilo de vida y evitar que estén deambulando por las diferentes calles de la ciudad. Pero tampoco podemos esperar un trabajo de atención para estas personas con consumo problemático, ya que no constaba ni en las propuestas de campaña electoral de quienes en la actualidad representan a Loja. Pero como sociedad, ¿qué hacemos o qué hemos propuesto para cambiar la vida de ellos? sí cuando se nos acerca alguien a pedir ayuda, simuladamente nos alejamos porque no soportamos estar cerca de ellos.

Pero somos testigos e incluso hemos llegado a los puestos ambulantes de cualquier evento público o fiestas de pueblo en donde según los comerciantes tratan de ganarse unos centavitos vendiendo confitería, cigarrillos, chifles, pinchos y a sombra de esto vender los denominados “calentados” una mezcla de aguardiente artesanal con canela o naranjilla a precios accesibles (el vaso va desde $1,50 dependiendo del tamaño).

Consecuencias

En la biología del consumo es necesario entender que el etanol, alcohol etílico o simplemente alcohol, es un líquido incoloro e inflamable. Se produce en la fermentación de los azúcares de los jugos o zumos de diversas plantas o de sus frutos. Es la droga más consumida en nuestro entorno sociocultural y la que más problemas sociales y de salud genera (accidentes de tránsito, violencia, maltrato, problemas de salud).

Causa alteraciones en el aparato digestivo (inflamaciones, úlceras, gastritis, degeneraciones); trastornos hepáticos y de los nervios periféricos; alteraciones en el aparato circulatorio (infartos, arteriosclerosis); alteraciones mentales (demencia, delirio, alucinaciones); dificultad para hablar; e, impotencia sexual.

Freddy Azanza del Proyecto de Salud Mental, menciona que el MSP ofrece atención a personas que presentan un consumo problemático, cuando se encuentra en una fase de intoxicación o abstinencia, debe pasar por internamiento y luego generar un proceso químico-médico para lograr la estabilización del paciente y luego la derivación a un servicio ambulatorio intensivo o un CETAD de 3 a 6 meses. En algunos casos, dependiendo del grado de intoxicación ingresan a un primer nivel de atención en un sub centro de salud, para evaluación médica, psicológica y social y luego el tratamiento respectivo.

Los sitios con presencia de personas consumidores de alcohol son las cercanías de los mercados Las Pitas, Mayorista, La Tebaida, avenida Manuel Agustín Aguirre entre Rocafuerte y Miguel Riofrío, IV Centenario y a lo largo de la rivera del rio desde la Puerta de la Ciudad hasta el Gobierno Zonal 7.

Venta clandestina

Ellos se las ingenian para tener un dólar y con ello llegar a tiendas clandestinas que por una ventana semicerrada pasan el contenido en fundas plásticas o botellas de medio litro. Pero de acuerdo a investigaciones policiales y denuncias ciudadanas, la venta la hacen en tiendas de abarrotes ubicadas en varios sectores de la urbe, en donde ya se efectuaron controles, pero los negocios siguen funcionando y no se sabe si la venta encubierta sigue.

La clave de todo proceso para dejar un vicio es el aporte voluntario del adicto. Pero en temas de personas indigentes no se cuenta con una política de Estado para reinsertar a estos ciudadanos a una vida digna, mejorando el entorno familiar y social.

Esta problemática social no solamente se evidencia en la ciudad de Loja, también en cantones y parroquias de la provincia. El sector rural es en donde la venta de este tipo de licor se lo realiza con mayor facilidad, puesto que los controles no son tan rigurosos y en cada fiesta, la venta de alcohol es parte de sus costumbres que a lo posterior genera graves secuelas en la sociedad.

EL DATO

Primer Reporte obtuvo datos reales de atenciones en diferentes casas asistenciales del Ministerio de Salud Pública a través del Proyecto de Salud Mental. En 2018, 390 y con corte enero-junio 2019, 200 pacientes atendidos. En la capital de provincia el número de atenciones es superior a los de otros cantones.

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