La imagen de una campesina que intenta llegar a una feria para vender sus productos en medio de una pertinaz lluvia, teniendo en frente un río crecido y ningún medio de transporte, pero que no se rinde porque junto a ella hay un niño pequeño que toma su mano, es en donde comienzan a ordenarse los recuerdos de Darío Loja cuando vuelve al pasado para hablar de las razones que lo condujeron a la política, un medio del que volverá a ser protagonista, pues el dos veces concejal y exdirigente estudiantil, aspira a ser nuevamente candidato en las próximas elecciones, siendo su objetivo la Prefectura de Loja.
El niño es él y la campesina su madre, la misma que luego sería maestra en las zonas más agrestes de la provincia, al igual que su padre, quien además tiene el oficio de carpintero. Allí, donde las carreteras desaparecían, junto a ellos iba internándose y enterándose de las inequidades de nuestra sociedad mientras dejaba crecer, junto a su inconformidad, el deseo de cambio.
Darío tiene un hablar pausado sobre estos recuerdos, no hay rencor, ni rabia, más bien es lo contrario, pues parece saber que les debe mucho aunque no fueran fáciles. Cuenta que con el tiempo sus viajes eran de ida y vuelta a la ciudad para ir al colegio y de paso involucrarse en la dirigencia estudiantil.
Ese camino lo condujo a presidir la FESE provincial en el 2000 y posteriormente la Asociación de la Escuela de Sistemas de la Universidad Nacional de Loja en 2005, la vicepresidencia de la FEUE en 2006 y la presidencia de la misma organización en 2007, año en el cual también formó parte de la Secretaría Nacional de la Coordinadora de Jóvenes y Estudiantes del Ecuador.
Estas experiencias no pueden separarse del político. Son las que lo llevaron a su primera designación como concejal apoyado por el Frente de Acción Revolucionaria (FAR), son los que ahora lo encaminan al Gobierno Provincial de Loja, apoyado por personas que tienen su misma formación e ideales. “Seguimos teniendo vinculación y sobre todo organización”, señala Loja, que está vez marca distancia de Franco Quezada (con quien participó en la alianza que auspició su segunda elección) aunque sin prejuicios, con respeto y buenos deseos para él.
Ahora es la bandera de Renovación Total la que lo cobija como un aspirante a integrar una lista, pues insiste en que no es precandidato ni candidato, cauto hasta que se den las primarias a finales de julio, pero convencido del trabajo que está realizando, así como de su experiencia y los vínculos políticos y logísticos que terminó de consolidar durante su paso por la Asociación de Municipalidades del Ecuador, de la que fue coordinar regional entre el 2014 y 2018.
“Yo sé que es muy dura la decisión que hemos tomado, es un desafío grandísimo, sobre todo porque Loja es bastante extensa y tenemos más parroquias que cualquier provincia del país (…) es duro movilizarnos, estar presentes en todos los sectores y, sin embargo, estos vínculos nos dan la condición propicia para poder participar y el escenario nos da una condición idónea para poder hacer una mejor propuesta”, señala.
