PALANDA: EL PODOCARPUS UNA INTENSA EXPERIENCIA NATURAL

Redacción: Fernando Rodríguez

Ingresar a una caverna de 350 m. de profundidad, disfrutar de la brisa fresca originada por la fuerza de una cascada, o hacer caminata con densa vegetación, son varias de las actividades que pueden realizar los amantes de la aventura en la parroquia de El Porvenir del Carmen, cantón Palanda, provincia de Zamora Chinchipe.

Sin duda muchos hemos escuchado de todas las bondades que posee el Parque Nacional Podocarpus (PNP); pero, realmente son contados quienes viven la experiencia de ingresar a este hermoso “templo natural”, desde este cantón.

Motivados por ser parte de este selecto número de aventureros, emprendimos esta travesía, que arrancó desde las 08:00, en el Parque Central de la cabecera cantonal.

Vestidos con ropa cómoda (por instrucción de los guías pertenecientes al Club de Senderismo Valladolid) y equipados de implementos como: gorra, gafas, botas, bloqueador solar, linterna y energizantes, iniciamos nuestro viaje de 35 km. Nos esperaban alrededor de 2 horas de movilización en vehículo liviano, en una vía de segundo orden.

Cascada San Luis
Así llegamos al primer destino, la cascada San Luis, una pequeña señalética nos alerta sobre el punto exacto de ingreso. Una última verificación de los implementos y empieza la caminata por un pequeño sendero que desemboca en esta importante caída de agua de 25 m. de altura y que tiene un diámetro de 15 m. en la base.

En el sitio, una rústica cubierta de madera nos da la bienvenida y nos invita a dejar a un lado nuestro equipaje para descender hasta la base rocosa de la cascada y poder observarla en todo su esplendor.

La emoción de sentir la brisa que envuelve todo el lugar producto del golpe del agua, resulta indescriptible, es momento ideal para llevar un recuerdo fotográfico; pero, es como si ella no quisiera ser fotografiada; y, celosa de su esplendor aumenta violentamente el caudal de agua, señal que nos invita a retirarnos, totalmente empapados.

Senderos
Es momento de continuar la travesía y como paso obligado nos espera un puente de madera, que está ubicado sobre la cascada; la última mirada a las aguas del torrentoso San Luis y nos insertamos en un rustico sendero (empalado) que nos conduce hacia la Cueva de los Tayos, conocida con ese nombre por ser el hogar de esta hermosa ave; terrenos parte del PNP.

Esta vez la caminata se extiende por más de 30 minutos, a los costados presencia de abundante vegetación y barrancos que nos ponen los pelos de punta; pero, esto se mitiga casi de inmediato con las bromas y anécdotas de nuestros guías y acompañantes. A este punto se requiere una dosis de mayor destreza para sortear varios tramos en esta ruta.

Cueva de los Tayos
El fin del camino a cielo abierto ha llegado y son las 12:30, estamos una vez más a pocos metros de las heladas aguas de San Luis (pero en otro punto de la montaña), y a nuestro costado derecho una pequeña caverna, con una entrada en forma de media luna y en el ingreso nos da la bienvenida un ejemplar del ave, que le da el nombre a esta cueva.

A nuestro ingreso el latido del corazón de acelera, la obscuridad es total en el interior, es un buen momento para ayudarse de una linterna.

Avanzamos en la gruta a una cámara principal de gran dimensión, solo el sonido de un pequeño riachuelo bajo nuestros pies, nos acompaña. Resulta tétrico en primera instancia, pero conforme el ojo humano se acostumbra podemos observar la majestuosidad del sitio.

Poder caminar resulta difícil, por lo resbaloso de las piedras existentes, además por la gran cantidad de lodo y desechos de quienes ahí habitan, los murciélagos, por lo que se hace presente el llamado de quienes nos dirigen, a tener mayor precaución.

Conforme avanzamos las dificultades en la ruta provocan una deserción de un grupo de nuestros acompañantes, ellos deciden emprender su retorno hacia la entrada “ya fue suficiente adrenalina y emoción para un día” murmuró una de las aventureras (ahora somos 6 de los 12 expedicionarios).

Luego de una corta despedida, continuamos adentrándonos en las entrañas de la tierra; era hora de poner a prueba los nervios de acero, la tolerancia al frío; con cada paso que damos nos encontramos con nuevas sorpresas, una de ellas el espacio denominado “Cueva del Murciélago”, donde decenas de estos ejemplares revolotean motivados por nuestro paso y la luz que nos acompaña, estamos ya a 180 m en el interior de la tierra.

Estalagmitas y Estalagtitas
Continuamos, ahora sería el momento de lidiar con nuestros miedos, al ingresar en una pequeña y diagonal hendidura (1 metro), formada por rocas y con el riachuelo casi a la altura de nuestra cadera; además, una serie de pasadizos muy angostos, donde el visitante debe aplicar la habilidad a reptar por varios minutos (arrastrarse en el piso con ayuda de los brazos).

El esfuerzo es fatigante, pero de pronto es hora de ponerse en pie una vez más, llegamos a la denominada “Catedral” a 250 m. de profundidad, (espacio con forma de templo) donde podemos deleitarnos de la belleza de las primeras estalagmitas y estalagtitas. Formaciones generadas por la precipitación de minerales, y cuyo proceso de formación data de cientos e inclusive, miles de años. Al tocarlas tienen una textura similar a la porcelana.

La aventura nos llevaría a recorrer 100 m. más, punto donde se llega a la naciente del riachuelo y tiene grutas extremadamente pequeñas, imposibles de ingresar para el ser humano.

Casi exhaustos, hemos llegado a la parte más profunda del lugar, un punto donde hay miles de estalagmitas de todos los tamaños, área ideal para un merecido descanso (recuperar fuerzas e hidratación, reír, compartir experiencias de la ruta y sobre todo apreciar la belleza de la madre naturaleza). Luego de varios consejos en temas de conservación de parte de nuestro líder de equipo y una sesión de fotografías, se realiza nuestro retorno fuera de la inhóspita caverna.

La salida resulta relativamente más fácil que el ingreso; pero, el tiempo no se detiene, son casi las 16:00. Una vez fuera, aprovechamos el punto de confluencia de los ríos Numbala y San Luis, para refrescarnos, antes de emprender el retorno al nuestro transporte que nos llevará a la ciudad de Palanda y luego a Loja.

Si tú, al igual que nosotros deseas vivir la aventura y ser parte del grupo de conocedores de tan hermoso lugar, solo debes comunicarte con el Club de Senderismo de Valladolid 0994134647 – 0988774012, quienes gustosos te ayudarán con la guianza. La experiencia bien vale la pena.


En la base de la cascada San Luis se puede observar su majestuosidad.

 


En el puente sobre la cascada es un punto ideal para observar la fuerza de las aguas de este río.

 


La entrada a la Cueva de los Tayos, tiene forma de media Luna.

 

Al ingreso de la cueva se puede observar al ave conocida como Tayo, por la cual tiene el nombre esta caverna.

 


La confluencia de los ríos San Luis y Numbala.

 


La primera cámara en el interior de la cueva.

 

La ruta se debe caminar con iluminación artificial y en grupos.

 


Al interior de la caverna se utilizan estrategias para dotar de luminosidad.

 


Grutas estrechas y en difíciles condiciones deben sortear los aventureros para llegar al final.

 


Los viajeros aprovechas para tomarse fotografías de recuerdo.

 


Al final de las cavernas hay espacio imposibles para el acceso de personas.

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