Redacción: Alexandra Sarango
El chifle es uno de los snacks más apetecidos en las tardes por los lojanos. Y es que, ¿quién no conoce los mencionados chifles con salsa o los tradicionales chifles de la calle Rocafuerte entre Olmedo y Juan José Peña?
La historia de estos apetecidos chifles elaborados de papas, plátanos, maduros o verdes cortados finamente, fritos en aceite y adobados con sal, empiezan hace 49 años como un emprendimiento de Beatriz Carrión, ella inició su tienda de abarrotes comprando chifles para revenderlos; la necesidad de crecer y dar mejor calidad de vida a sus hijos la hizo ingeniarse la manera de hacer chifles para vender.
Los tradicionales chifles con salsa, preparados por Beatriz, tienen su historia; cuenta que la primera vez que elaboró le costó un poco, pero luego, con el tiempo se volvió una experta en la preparación de chifles artesanales.
“Antes se vendían ataditos de chifles o papas en el papel de despacho, a dos reales”, nos comenta Beatriz; recuerda que empezó con su tienda cuando tenía 21 años, ya estaba casada y tenía un hijo, antes de llegar al lugar donde ahora está ubicada su tienda, estuvo en cuatro lugares, diferentes, pero no alejados, pese a esto su clientela no disminuyó.
La preparación de los chifles tiene su complejidad, por ello hace siete años atrás Beatriz le encargó esta actividad a Luis Shunaula, su esposo, de 75 años de edad, “el fin de semana elegimos el mejor plátano para ofrecer una buena calidad de chifles a nuestra clientela” comenta don Luis, él es el encargado de pelar, cortar y freír los plátanos. Su elaboración requiere de tiempo y paciencia: dos horas para pelar, tres para freír y una hora y media para acomodar y sacar el producto final.
La salsa que acompaña a este delicioso snack es preparada por doña Beatriz, su receta, como el resto, es secreta y no la revela. Diariamente se preparan 100 chifles, y durante el día se procede a la elaboración para que el producto sea fresco; los chifles hechos artesanalmente no se quedan solo en Loja, los que conocen de este aperitivo le hacen pedido para llevar a Estados Unidos o España, pues su sabor es inconfundible.
Por su ardua labor, la señora Beatriz a sus 72 años ha decidido jubilarse en la elaboración de chifles artesanales, aunque no del todo, pues el encargado ahora será Stalin, su nieto, será la proveedora hasta que el aprenda a preparar los chifles, dice.
Los 49 años que doña Beatriz y don Luis le han dedicado a la tienda y a la elaboración de los chifles, ha sido muy reconfortante, puesto que con la ayuda económica que obtuvieron de la tienda dieron estudio a sus tres hijos. “con perseverancia y ganas de superarse se logran muchas cosas”, nos dice Beatriz. Pensando en su nieto y en la forma como ella inició ha decidido ayudarle hasta que él se acople al ritmo que conlleva de tener un negocio.
“El emprendedor ahora será mi nieto” dice con orgullo, Beatriz. Stalin será el encargado de seguir con la tradición de los chifles con salsa.
