Redacción: Katherine Mora Romero
Loja, sin duda, es un rincón lleno de leyendas, cada una de sus calles es transitada por personas que tienen una historia que contar. Al recorrer el sector norte de la ciudad, nos encontramos con Juan Ruperto Galván Riofrío, aunque pocos lo identifiquen por su nombre, es un personaje muy conocido para los amantes de las “huequitas”.
Desde lejos se observa una moto que ha sido adaptada a la perfección, como si de una carreta de comida se tratara. ‘Empanadas de verde El Divorcio’ y el número de teléfono para los pedidos, es el letrero que ha adecuado Juan Galván para vender sus productos.
Empanadas de verde con pollo, arroz relleno, bolones de verde, acompañados de su característico ají y mayonesa; además, la opción de escoger entre café, agua aromática o agua de Jamaica, son los alimentos que vende en su singular moto. La atención y el carisma de ‘Divorcio’ – como le dicen sus clientes – son algunas de las particularidades de su negocio.
No tiene un local establecido para la venta de comida, con su moto recorre algunos sectores de la ciudad. Inicia la ruta a las 16:00 por el Karting, luego a las 17:00 se traslada hasta el redondel de las Pitas, una hora y media después, llega a El Valle y desde las 22:00 hasta las 02:00 culmina su jornada desplazándose a la gasolinera de la Terminal Terrestre de Loja.
Mientras expendía sus gustosas empanadas de verde, comentaba que son 30 años que lleva radicado en Loja, tiene 54 años de edad, nació en La Merced (Malacatos), es el segundo de once hermanos y partió a Loja con la finalidad de buscar un futuro más prometedor. Hace aproximadamente 19 años se divorció y luego de dos años falleció su ex conyugue, quedándose viudo con seis hijos a su cargo, a quienes los mantuvo gracias a de su infatigable esfuerzo. En la actualidad tiene nueve nietos.
Comenzó vendiendo helados Pingüino por diez años, sin embargo, el negocio no fue rentable. Es así que apuesta por otra salida. La receta de las empanadas de verde, surge al conocer a un señor de Manabí, con quien fue socio y empezó su innovador emprendimiento, desde ahí nació la idea de expender estos productos, ahora trabaja con tres socias más quienes también le ayudan en la preparación de la comida.
Juan Galván inició esta actividad en una bicicleta, después de un año de pedaleo, se compró su primera moto, ahora es la segunda moto que ha adquirido fruto de su esfuerzo y dedicación, pues lleva catorce años dedicado a esta labor.
Sus clientes son de todas las edades y de todo tipo, desde terno hasta calentador: taxistas, mecánicos, trabajadores de lavadoras, de tiendas, oficinistas, doctores, estudiantes, choferes de vehículos de transporte pesado, quienes al pasar en sus automotores le gritan ‘Divorcio’.
Con un carisma inconfundible, Juan expresa que su sobrenombre surgió de un tema musical que solía cantar, de Máximo Escaleras: “Divorcio tú me pides, divorcio te daré porque mi amor no te lo he vendido…”.
La rutina de El Divorcio inicia a las siete de la mañana cuando acude al mercado a comprar los ingredientes para preparación, después, desde las cuatro de la tarde comienza su trayecto que finaliza en horas de la madrugada. Atiende de lunes a viernes, el costo de sus productos oscila entre un dólar y un dólar cincuenta, brinda servicio a domicilio desde cinco empanadas en adelante, también recepta pedidos al por mayor.
Es un personaje que ha conquistado las papilas gustativas de los lojanos, y más aún, el corazón de todos sus clientes. Con humildad, dedicación, perseverancia y sacrificio, Divorcio vive el día a día recorriendo el norte de nuestra castellana ciudad, deleitándonos con el sabor de sus inconfundibles empanadas de verde.
