Nicolás Martínez (BYNI): disciplina, familia y vocación en el camino del fútbol

Desde Loja, Nicolás Martínez, conocido en el entorno deportivo como “BYNI”, construye paso a paso una trayectoria en el fútbol formativo que refleja constancia, disciplina y un fuerte respaldo familiar. Con cinco años de práctica en este deporte, el joven delantero ha ido consolidando su presencia en distintas competencias locales y fuera de la ciudad, siempre portando el número 39, que lo identifica dentro del campo.

Su vínculo con el fútbol nació en la infancia, impulsado por recuerdos que marcaron su vida desde muy pequeño. Entre ellos están su amiga Karina y su abuelo Hugo, un deportista al que recuerda como una de sus principales influencias. Nicolás considera que de él heredó la habilidad en los pies, aunque reconoce que el miedo ha sido una constante desde sus primeros pasos en el deporte. A pesar de ello, afirma que su objetivo en cada partido es entregarse por completo y responder con esfuerzo en la cancha.

Actualmente, forma parte de la escuela de fútbol Jogo Bonito, donde entrena a diario. En esta institución ha participado en torneos dentro y fuera de Loja, desempeñándose siempre como delantero. Además, integra el equipo representativo de la escuela San Gerardo, donde también compite y se prepara para los torneos intercolegiales. Su formación deportiva se complementa con su asistencia, tres veces por semana, a la escuela de alto rendimiento José Tenorio, un espacio en el que fortalece su preparación física y técnica.

Su rutina no se limita únicamente al deporte. Nicolás es un estudiante aplicado, reconocido por su rapidez para cumplir con sus tareas escolares, lo que le permite organizar su tiempo y asistir puntualmente a sus entrenamientos. Su interés por el deporte va más allá del fútbol, ya que también practica atletismo, una disciplina que contribuye a mejorar su resistencia y condición física. En el ámbito familiar, se caracteriza por ser colaborador y por apoyar a su madre en las labores del hogar.

El respaldo de su familia ha sido un pilar constante en su proceso. Sus padres, Byron y Gaby, acompañan de cerca cada etapa de su desarrollo deportivo, al igual que sus abuelitos, Marlon y Nancy, quienes siguen atentamente sus competencias. Para Nicolás, este entorno ha sido determinante para mantener la motivación y el enfoque en su objetivo.

Antes de cada partido, el joven futbolista mantiene una costumbre que considera fundamental: se arrodilla para pedir por sus compañeros y ofrecer el juego a Dios. Cada vez que anota un gol, lo celebra con un gesto que ya lo identifica: un flechazo al corazón dedicado a su madre, a quien considera su mayor inspiración.

Su meta es clara: convertirse en futbolista profesional. En ese camino, observa y aprende de jugadores que considera referentes, como Ronaldo, Pancho, Caicedo y Kvaratskhelia. Mientras tanto, Nicolás Martínez continúa su proceso de formación entre entrenamientos, estudios y competencias, construyendo una historia que, con disciplina y constancia, busca proyectarse hacia el fútbol de alto nivel.

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