La devoción al Divino Niño Jesús: origen, desarrollo y acción social desde Loja

La Agrupación Devocional y Evangelizadora “El Divino Niño Jesús” tiene su origen en la ciudad de Loja a inicios de la década de 1990, como una iniciativa de laicos comprometidos con la evangelización y el servicio comunitario. Su historia se construye a partir de la fe, la organización constante y una labor social que, con el paso de los años, se ha consolidado en distintos espacios de la ciudad y la provincia.

La propuesta nace en diciembre de 1992, cuando Jorge Herbozo, motivado por su compromiso como laico y por el deseo de cumplir una misión evangelizadora basada en el amor y la práctica de la fe, impulsa la devoción al Divino Niño Jesús. En esta iniciativa contó con el respaldo de Adriana Armijos. Ambos plantearon a su entorno cercano el desafío de profundizar en el conocimiento de la palabra de Dios y vivirla de manera coherente, entendiendo la fe no solo como una expresión espiritual, sino como una forma de vida.

A este llamado inicial se sumaron progresivamente varios laicos, entre ellos Olivia Armijos, Hugo Alvarado, Piedad Toledo, Miriam Villacres, Ligia Costa, Eleana Armijos, Jorge Jaramillo, Janeth Godoy, Lucía, Rosita, Nilda, Martha, Virgilio Guerrero, Vicente Palacios, Judith Burneo, Jorge Reyes, Teresa, Magali, entre otros. Con ellos se conformaron equipos evangelizadores que comenzaron a participar en distintas actividades religiosas, aportando con cánticos, reflexiones y testimonios de fe.

El plan de evangelización se basó en la visita a iglesias y parroquias, con el objetivo de invitar a las comunidades a vivir la fe de manera activa y comunitaria. Tras varios intentos de acercamiento a distintas parroquias, el proceso dio un paso decisivo cuando el guardián del Convento San Francisco, padre Carlos Uria, aceptó la imagen del Divino Niño Jesús en la iglesia de San Francisco. Esta decisión contó con el respaldo del Obispado de Loja y se formalizó el miércoles 8 de diciembre de 1993, cuando el entonces obispo, monseñor Hugolino Cerasuolo, entronizó la imagen y autorizó oficialmente la devoción. Desde esa fecha se estableció la participación permanente de los devotos en las eucaristías de los días miércoles.

Con el tiempo, la devoción fue incorporando diversas actividades pastorales y comunitarias, como triduos, novenas, procesiones y consejería familiar. También se abrió un almacén de artículos religiosos y se instauró la entrega de chocolate luego de las eucaristías, una práctica que se convirtió en una tradición y un elemento de encuentro entre los fieles.

De forma paralela a la tarea evangelizadora, la agrupación desarrolló una labor de ayuda social que se mantuvo durante años de manera discreta. Gracias al aporte solidario de los devotos, se atendieron múltiples necesidades, principalmente relacionadas con la salud de personas en situación vulnerable. Para mantener informada a la comunidad, se editó una gaceta que difundía las actividades y el crecimiento de la devoción.

El proceso no estuvo exento de dificultades. En distintos momentos, algunos sectores calificaron esta manifestación religiosa como fanatismo y emprendieron acciones para frenar su crecimiento. Sin embargo, la devoción continuó expandiéndose en la ciudad y la provincia de Loja, incluso mediante la donación de imágenes que permitieron iniciar y fortalecer la práctica en otros espacios.

En esta etapa tuvo una participación destacada Vicente Palacios Burneo, junto a Jorge Herbozo, quienes asumieron con constancia la organización y proyección del movimiento. Uno de los principales anhelos fue contar con un espacio propio que albergara la imagen del Divino Niño Jesús y permitiera desarrollar proyectos sociales. Este objetivo se concretó el 18 de diciembre de 1997, cuando, tras un importante esfuerzo, se adquirió una propiedad en el sector El Rosal.

Entre 1999 y 2001, Vicente Palacios Burneo gestionó la habilitación parcial de una casa antigua ubicada en el terreno adquirido. El proyecto se vio interrumpido por su fallecimiento, ocurrido en diciembre de 2001. No obstante, de manera paralela, el 22 de mayo del año 2000, mediante acuerdo ministerial N.º 00025, se otorgó personería jurídica y se aprobó el estatuto social de la Fundación “El Rosal del Divino Niño Jesús”, creada con la finalidad de sostener y proyectar la labor social.

En 2002, los miembros de la asociación y de la fundación invitaron al ingeniero José Vicente Palacios Burneo, hijo de Vicente Palacios, a integrarse a estas instituciones. Fue elegido presidente y ha sido reelegido hasta la actualidad. Durante varios años, en las instalaciones se ofrecieron servicios de atención médica en las mañanas, los cuales fueron suspendidos posteriormente por disposiciones gubernamentales de alcance nacional.

El movimiento devocional continuó sus actividades en el sector El Rosal, donde mantiene una capilla construida gracias al aporte de devotos y familiares. Desde 2002 se celebra la misa dominical a las 10:00 y se mantiene la tradición de la entrega de chocolate a los asistentes. En este espacio también se proyecta retomar iniciativas de ayuda social, una vez superados los inconvenientes legales y administrativos derivados de conflictos por la propiedad.

En diciembre de 2017, por disposición del obispo de la Diócesis de Loja, la imagen del Divino Niño Jesús fue entronizada como patrono del sector El Rosal, reforzando el vínculo entre la devoción y la comunidad.

Actualmente, la directiva y los miembros activos de la agrupación y la fundación están conformados por Adriana Armijos, Olivia Armijos, Marco Castillo, Eleana Armijos, Jorge Jaramillo, Janeth Godoy, Jorge Reyes, Teresa Jaramillo, Raquel Arias, José Vicente Palacios y Sandra Sotomayor.

El balance de esta experiencia devocional es valorado como positivo por sus integrantes. Las aspiraciones del grupo se mantienen orientadas a la promoción y desarrollo de los sectores más necesitados, tanto en el ámbito material como espiritual. La agrupación concibe la autorrealización personal como un proceso vinculado al conocimiento de la palabra de Dios, al fortalecimiento de la fe y a su aplicación práctica, en coherencia con el mandamiento del amor a Dios y al prójimo.

El camino recorrido por la Agrupación Devocional y Evangelizadora “El Divino Niño Jesús” en Loja refleja una experiencia sostenida de fe organizada, compromiso laical y acción social, cuyo desarrollo futuro depende del esfuerzo colectivo y de la participación de quienes decidan sumarse a este proyecto comunitario.

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