Los robos a domicilios se los puede evitar acatando recomendaciones que brindan las autoridades. Pero la delincuencia asecha y aprovecha la mínima ocasión para atracar y llevarse lo que con esfuerzo los ciudadanos adquirieron.
Aunque Loja es una de las ciudades más seguras del país, las bandas delictivas realizan todo tipo de jugadas para llevarse los enseres de más valor que a un ciudadano trabajador quizá le costó años ahorrar para tener, o más aún todavía no han sido cancelados en su totalidad.
La falta de precaución o quizá tener la certeza de que nunca ha pasado nada en mi sector, son las principales causales para que una casa sea visitada por los dueños de lo ajeno. Las puertas no cuentan con buenas aldabas, ventanas sin protección, enseres en partes visibles, son motivos para que un ladrón ponga a un inmueble en su objetivo.
Para el coronel Carlos Ortega, jefe de la Policía Judicial de la Subzona 11, en la ciudad y provincia de Loja el índice delictivo por robo de domicilios no está en un nivel alto, pero en algunas ocasiones se presentan saltando uno o dos días, eso se conoce de acuerdo a las denuncias presentadas ante la autoridad competente.
Los delincuentes perfilan los domicilios, verifican si tienen o no alarmas, perros, infraestructura para escalar y que las casas estén alejados de la parte urbana. También son cautelosos ya que se aseguran que no haya nadie y en algunos de los casos, utilizan vestimentas de empresas que brindan servicios en la vivienda indicada.
La mayoría de las personas trabaja y en esa rutina por lo general deja abandonada su vivienda. Pese a que las cerraduras sean buenas, con apoyo de destornilladores y la herramienta más utilizada (pata de cabra), los delincuentes destruyen una puerta para luego buscar los objetos de más valor.
Ese fue el caso de Cristina G. Estaba en la segunda planta de su casa, leía un libro, mientras esperaba que se cocinen unos granos. Calculó que el tiempo de cocción había completado, fue a la cocina y para sorpresa suya no estaba el cilindro de gas. Fue entonces que buscó otros enseres y no aparecía el microondas, licuadora, batidora y demás electrodomésticos.
No se explicaba cómo se pudieron llevar sus cosas, pero claro, la puerta únicamente tenía el candado puesto. Salió a la calle a ver si encontraba a los rateros, pero estos fugaron de forma inmediata. Unos vecinos le informaron que una camioneta dio varias vueltas en la cuadra donde vivía. Ella no puso la denuncia porque dijo que no tenía una pista de quién podría ser el responsable y quizá nunca recuperaría sus bienes.
Para el oficial Ortega el presentar la denuncia es importante para la policía, pues les permite trabajar en investigaciones para dar con el paradero de los responsables de los atracos. “Hemos realizado 7 intervenciones en 2018 y se logró recuperar los objetos que fueron devueltos a los perjudicados”, añadió.
Una de las acciones para reducir los atracos es “no comprar lo robado”, con eso disminuimos la oferta y la demanda. Debemos tener una cultura de no adquirir cosas que en varias ocasiones se venden a mitad de precio y por lo general lo realizan a través de las redes sociales.
La otra y más importante, usar los servicios que ofrece la Policía Nacional: botón de seguridad, traslado de valores, encargo de domicilio, entre otros. (I).
