Arriendos de universitarios en tiempos de pandemia

Redactado por: Franco Granda.

La emergencia sanitaria generada por la pandemia, ha paralizado las demandas de arrendamientos, este impacto económico ha sido uno de los efectos que ha dejado la crisis por el Covid-19, esto ha llevado a que muchas personas no puedan pagar y desocupen sus lugares de arriendo.

Un claro ejemplo lo vemos en los alrededores de la Universidad Nacional de Loja, en las residencias que eran ocupadas en su mayoría por estudiantes.

José Luis Benavides, estudiante universitario manifiesta que por motivo de la pandemia tuvo que ir a su lugar de origen en la provincia de El Oro, por lo cual tuvo que cancelar el contrato de arriendo, esto por el motivo que la universidad les comunico que las clases serian de manera virtual y a él no le convenía pagar por un cuarto que no ocuparía por meses.

En este aspecto, la Ley de Inquilinato estipula que es responsabilidad de los municipios regular los arriendos en la ciudad, lo que quiere decir que se intervenga por parte de los gobiernos locales para definir límites de arriendo y condiciones óptimas para arrendar y que se cumplan responsabilidades del arrendador.

Noralma Ordoñez Ortega, administradora del Edifico de Departamentos “ROSALIA” ubicado a pocos metros de la Universidad Nacional, comenta que desde que inicio la pandemia los inquilinos disminuyeron drásticamente, sobre todo en cuanto a desocupaciones, devolución de garantías, pago de cánones de arriendo atrasados. Afirma que han predominado las solicitudes para desalojar los cuartos y que se han llegado a acuerdos que beneficien tanto a estudiantes como a quienes les arriendan las habitaciones.

“Desde marzo que inició la cuarentena, el impacto fue bastante fuerte porque los cuartos ocupados en su mayoría por universitarios fueron desocupados en un 90%, generando una desolación, que no solo afecto económicamente a nuestro edificio sino a todos los negocios alrededor de la universidad, actualmente la ocupación de las instalaciones es del 30 %, las cuales son ocupadas en su mayoría por docentes y trabajadores administrativos de la universidad”.

Finalmente, Noralma Ordoñez es positiva en decir que en los próximos meses la situación mejore poco a poco y que las instalaciones del edificio cuentan con todas las medidas de bioseguridad requeridas, para que no exista preocupación por parte de aquellas personas que quieran ocupar uno de sus cuartos y que aquellas personas que reservaron sus habitaciones puedan retornar a un ambiente cálido y seguro.

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