La sazón colombiana en las calles de Loja

Redacción: Katty Paucar

Esta es la historia de Rodrigo Cabezas, un vendedor callejero que recorre nuestra ciudad desde la Mercadillo hasta al Ibarra y Santo Domingo de los Colorados (IESS Manuel Ignacio Monteros) y regresa por la 18 de Noviembre todos los días desde las 11h00 e impulsa su venta de ceviches con una particular estrategia: una amplia sonrisa, una corta charla y un excelente servicio.  Este hombre tan sencillo y amable es sencillamente sorprendente e ingenioso. 

Este emprendedor de Cúcuta, Colombia tiene 52 años, padre de dos hijos de 8 y 10 años, dueño de un carisma que atrapa a su exigente clientela. Vive en Loja desde hace 27 años y dice estar enamorado y sentirse tranquilo de vivir aquí.

Desde su puesto estacionario y durante su recorrido a viva voz llama la atención de la ciudadanía por su forma peculiar de invitarlos a comprar su ceviche: “Cargador original a un dólar”, revolucionando así, el concepto de las ventas informales y de paso mejorar sus condiciones de vida.

En su humilde carrito ambulante puso un aviso bien particular. “Ceviches de las conchas, de sus mares, vocé” y exhibe su número de celular 0994915661.  Es decir, ofrece manjares para paladares exigentes por su producto que no supera el $1,00. Todo parece indicar que Rodrigo lo está logrando, gracias a su humildad, buena sazón y creatividad para la venta.

Si usted es de Loja o visita nuestra ciudad, no podrá ignorar a este vendedor más relevante de la zona, que ofrece los ceviches de pescado con chifle, camote y canguil más deliciosos que usted haya probado. Su jornada concluye a las 19:00, pero su descanso está permitido a la media noche, ya que antes ultima detalles para su jornada siguiente.

Cuando el reloj marca las 06:00 inicia su labor y entre pelar, picar, cortar, exprimir, freír y ponerle su sabor todo al mismo tiempo y sin ayuda de nadie, inicia la jornada de este buen hombre.

“El tiempo no está para quedarse uno sentado, lo único que quiero es trabajar” señala este hombre trabajador y honrado que defiende su carreta bajo su ideología de lo justo y correcto.  Sin duda, la revolución culinaria está en marcha, apoyemos a nuestros emprendedores, que lo único que quieren es llevar el pan a su casa y ganarse la vida honradamente.  

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