Loja, la Castellana del Sur, es una ciudad pequeña y tranquila que siempre ha sido un lugar ideal para vivir. Donde se combinaban la
serenidad de un entorno acogedor, una rica herencia cultural y un estilo de vida equilibrado, pero todo esto en los últimos meses ha ido cambiando, es así que ahora estamos generando una corriente de normalización de la violencia, y un desinterés preocupante por lo que está pasando en el día a día.
El desinterés o la indiferencia social ante los hechos de violencia que lastimosamente vivimos a diario, se manifiesta como un fenómeno complejo donde la exposición constante a situaciones de conflicto genera una «desensibilización emocional» en Loja, no es ajeno este comportamiento, titulares en los medios de comunicación que hablan de sicaritos, extorciones, asesinatos, robos violentos, etc. Son hechos que vivimos a diario y que no solo estamos naturalizando, sino que en algunos casos estamos empezando a buscar justificaciones a estas acciones, con comentarios como: “inocente no era”, “andaba con malas compañías”, “andaba en algo raro”, “ese lavaba”, o diferentes términos utilizados en este tipo de actos vandálicos genera una preocupante pérdida de una correcta respuesta emocional y empática ante situaciones o problemas sociales que antes generaban una reacción fuerte, y de conmoción social.
La repetición diaria de actos violentos en medios y redes sociales hace que comencemos a ver estos eventos como algo «natural» o inevitable de la vida cotidiana, la naturalización de la violencia social es un proceso donde comportamientos agresivos y dañinos se vuelven comunes y aceptados en la vida cotidiana, perdiendo su carácter de anormalidad y siendo incorporados silenciosamente en la cultura, las interacciones sociales y las estructuras institucionales.
Las cifras de muertes violentas, robos, extorciones, parecen no sorprender a nadie, aunque son cifras record en esta parte del país, es sorprendente el desinterés no solo de las autoridades locales llamadas a buscar soluciones sino también en cada uno de los lojanos que aceptamos a estos hechos como algo natural en el día a día.
Este fenómeno de naturalizar la violencia no solo impacta profundamente a todos quienes confórmanos la sociedad sino que en especial afecta al entorno familiar al desdibujar los límites de lo aceptable en la convivencia, pudiendo generar afectación en todos los miembros del hogar, desarrollando problemas de comportamiento, de conducta, consumo de sustancias, aumento de los niveles de violencia de género, etc. Ahondando a futuro mucho más los problemas de la sociedad.
