Privacidad en tiempos digitales: cuando los datos de tu empresa también hablan de ti

Una clínica envía por error un correo con historias médicas adjuntas, un gimnasio comparte en WhatsApp la lista de socios con deudas, una

tienda online sufre una filtración y los datos de sus clientes terminan circulando, no es un caso aislado ni lejano: es parte del día a día empresarial en Ecuador. Y la pregunta aparece de inmediato: ¿esto podría pasarle a mi negocio? Hoy dejamos datos personales en casi todo: al comprar, contratar, postular a un empleo o registrarnos en una plataforma, en el entorno empresarial, dato personal es cualquier información que identifique o haga identificable a una persona: nombres, cédulas, correos, teléfonos, direcciones, hojas de vida, datos de clientes, empleados y proveedores, formularios digitales, redes sociales, cámaras de seguridad o bases de datos. Si tu empresa trata esta información, la Ley te aplica, seas grande o pequeño. La Ley Orgánica de Protección de Datos Personales no es solo para corporaciones, emprendimientos, clínicas, colegios, comercios y estudios profesionales también deben cumplir; entre las obligaciones está designar y registrar al Delegado de Protección de Datos Personales (DPO), el plazo venció el 31 de diciembre de 2025, pero aún es posible inscribirlo, registrar no es “certificarse”: el cumplimiento real se verifica luego en procesos de control. El DPO no es un cargo simbólico, la normativa exige requisitos claros: • Título profesional en Derecho, TIC • Mínimo cinco años de experiencia desde la obtención del título. • Formación específica en protección de datos personales. • Independencia real: no pueden ser DPO gerentes generales, directivos de alto nivel, oficiales de seguridad de la información ni quienes toman decisiones estratégicas. La regla evita conflictos de interés: nadie puede ser juez y parte. ¿Para qué sirve realmente el DPO? Para asesorar a la organización, supervisar el cumplimiento, prevenir incidentes y ser punto de contacto con la Superintendencia de Protección de Datos Personales y con los ciudadanos, cuando una empresa no sabe quién responde por los datos, el riesgo ya existe. No cumplir no solo abre la puerta a sanciones: pone en juego la confianza, la reputación y las relaciones comerciales construidas con esfuerzo, en la actualidad proteger los datos personales es, en el fondo, proteger a las personas que confían en una empresa, el cumplimiento en protección de datos no es una carga legal, sino una señal clara de madurez, responsabilidad y buen gobierno corporativo, la prevención no genera miedo; genera valor, credibilidad y futuro.

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