A sus 49 años, Wladimir Agustín Silva Yaguachi ha consolidado una trayectoria que combina formación académica, experiencia en medios y una convicción profunda sobre el sentido social del periodismo. Nacido en el cantón Celica, provincia de Loja, es comunicador social y actualmente se desempeña como periodista en el medio digital Primer Reporte, donde desde hace dos años aporta con coberturas, entrevistas y contenidos informativos dirigidos a la ciudadanía lojana.
Su formación comenzó en la Escuela Teniente Maximiliano Rodríguez y continuó en el Colegio Técnico 12 de Diciembre, ambos en Celica. Posteriormente ingresó a la Universidad Nacional de Loja, donde inició sus estudios en Ingeniería Agronómica. Sin embargo, un giro en su vida lo llevó a trasladarse a Quito por una oportunidad laboral, etapa que marcaría su destino profesional. En la capital, su interés por los noticieros y programas de opinión —con referentes como Fabricio Vela, Francisco Herrera Aráuz, Gonzalo Rosero, Diego Oquendo y Miguel Rivadeneira— se transformó en una decisión: cambiar de rumbo y abrazar el periodismo como vocación.
Ese proceso estuvo acompañado por una figura clave en su vida: su madre, Esperanza Yaguachi, quien impulsó a sus hijos a convertirse en profesionales y nunca dejó de respaldar su educación. Con ese soporte, Silva reorientó su carrera hacia la comunicación social y, aunque egresó de la Universidad Nacional de Loja en 2006, las exigencias laborales de entonces no le permitieron ejercer de inmediato de manera plena. No obstante, su camino en los medios ya estaba en marcha.
Su experiencia profesional se fortaleció en el norte del país. En la provincia del Carchi trabajó junto al periodista Jairo Cabezas Mosquera en Radio Tropicana y también formó parte de la regional del diario La Hora en Imbabura y Carchi. En ese trayecto reconoce el apoyo de Marco Cadena, periodista imbabureño, quien le brindó la oportunidad de integrarse a su equipo y continuar aprendiendo del oficio en escenarios de cobertura regional.
El retorno a Loja y su incorporación a Primer Reporte marcaron una nueva etapa. Silva destaca públicamente la confianza del director del medio, Boris Sarango, por abrirle las puertas y permitirle ejercer el periodismo de manera sostenida. En este espacio ha encontrado un entorno para reafirmar su compromiso con la información responsable, el contacto con la gente y la dinámica diaria de la noticia digital.
En su trabajo cotidiano, valora especialmente las coberturas y las entrevistas, que le permiten interactuar con colegas y con los protagonistas de la noticia. Para él, la entrevista es una herramienta esencial para escuchar, contrastar y dar voz. También es crítico con las prácticas que afectan el trabajo periodístico, como el incumplimiento de entrevistas pactadas, que limita la posibilidad de aprovechar esos espacios informativos.
Uno de los momentos más significativos de su carrera ha sido conocer y entablar amistad con Fabricio Vela, a quien considera un referente del periodismo ecuatoriano. Ese encuentro simboliza, para Silva, el puente entre la admiración profesional y el respeto humano que debe sostener el oficio.
Más allá del ámbito laboral, Wladimir Silva es un lector activo —actualmente del libro Crónicas de Loja, del doctor Efraín Borrero— y un aficionado al deporte, al que practica a través del atletismo, el ciclismo y el fútbol en sus distintas modalidades. La familia ocupa un lugar central en su vida. Ha tomado decisiones importantes, incluso laborales, para no alejarse de ella, convencido de que el tiempo compartido es una inversión a largo plazo. Junto a su esposa, hijos y demás familiares, también comparte la compañía de Kaiser, un schnauzer que desde hace cinco meses forma parte del hogar.
Su visión de futuro está ligada a un periodismo con propósito: libre, ético, plural y crítico, orientado al servicio de la ciudadanía. Se proyecta como un profesional que cuestiona con responsabilidad, aporta al debate público y respeta la diversidad de voces. En ese camino, contempla la realización de una maestría que fortalezca su formación y le permita responder a los desafíos actuales de la comunicación.
Para Silva, el mayor reconocimiento no es un premio, sino la confianza de la gente. La credibilidad que se construye a través de una entrevista bien hecha, una cobertura responsable o una pregunta oportuna es, en su criterio, el verdadero valor del periodismo. A ello se suma la posibilidad de construir amistades y redes de trabajo basadas en principios compartidos.
Su principal motivación sigue siendo Dios y su familia: su esposa, hijos, padres y hermanos. Ellos representan el soporte diario que le permite continuar en un oficio exigente, pero esencial para la vida democrática. En esa combinación de fe, entorno familiar y vocación profesional, Wladimir Agustín Silva Yaguachi ha encontrado el eje desde el cual ejerce y proyecta su labor periodística.
