Kelvin Solórzano: el joven lojano que lleva el sabor de su tierra a escenarios

A sus 28 años, Kelvin Darío Solórzano Castillo se ha convertido en un digno representante de la gastronomía lojana y ecuatoriana, combinando pasión, disciplina y un profundo amor por su cultura culinaria. Nacido en Loja, actualmente cursa el último semestre de la carrera de Gastronomía en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH), institución que le ha permitido forjar su camino profesional y reafirmar su vocación por el arte de cocinar.

Desde temprana edad, Kelvin encontró en la cocina un refugio y una fuente de inspiración. “Desde niño me gustó la cocina y desde aquel entonces me nació el interés de ser un gran cocinero”, cuenta con entusiasmo. Este interés inicial, cultivado con esfuerzo y constancia, ha dado frutos que hoy lo colocan entre los talentos jóvenes más prometedores de la escena gastronómica nacional.

Su formación académica comenzó en la Escuela 25 de Diciembre y continuó en el Colegio de Bachillerato Particular José María Vivar Castro. Posteriormente, en la ESPOCH, ha logrado combinar los conocimientos teóricos con la práctica constante, destacándose en eventos y concursos relacionados a su carrera. En sus tiempos libres, se desempeña como ayudante de cocina y bartender, brindando servicios de coctelería para eventos, actividades que complementan su desarrollo profesional.

Uno de los hitos más importantes en su trayectoria fue su participación en la feria gastronómica internacional Qué Rico Perú, realizada en Huancayo del 23 al 28 de junio de este año. Allí, Kelvin no solo representó al Ecuador, sino que obtuvo el segundo lugar en la preparación tradicional de la papa a la huancaína en batán, una distinción que lo llena de orgullo y que simboliza su compromiso con la cocina ancestral y el respeto a las tradiciones.

“Esa experiencia marcó un antes y un después en mi carrera”, afirma. “Poder compartir con grandes exponentes de la gastronomía y demostrar lo que somos capaces de hacer en Ecuador fue inolvidable”. Asimismo, Kelvin fue finalista en la Copa de Catadores de Café realizada en Riobamba en 2023, otro reconocimiento que resalta su versatilidad dentro del universo gastronómico.

Más allá de los premios, lo que verdaderamente lo motiva es la posibilidad de transmitir emociones a través de la comida. “La cocina no solo alimenta, también conecta, sorprende y deja huella”, explica. Esa filosofía le ha permitido asumir cada reto culinario como una oportunidad para aprender y crecer.

En su vida personal, encuentra equilibrio compartiendo momentos con su familia, cocinando por placer, jugando fútbol, viendo series y escuchando música. Estas actividades, asegura, lo mantienen motivado y en armonía consigo mismo.

Pero si hay algo que realmente impulsa su camino, es el amor por su madre. “Ella ha sido mi ejemplo de esfuerzo, entrega y amor incondicional. Cada logro que alcanzo lo hago pensando en ella”, expresa con emoción. Su madre es, sin duda, el motor que lo impulsa a nunca rendirse.

Kelvin Solórzano mira al futuro con ilusión. Sueña con viajar, descubrir nuevas culturas y aprender de otras cocinas del mundo. Su objetivo es claro: seguir creciendo, perfeccionar sus habilidades y llevar el nombre de Loja y del Ecuador en alto a través del arte culinario.

En un país donde la gastronomía empieza a ganar espacio y reconocimiento, jóvenes como Kelvin son prueba del talento que emerge desde las provincias, con sabor, identidad y un profundo sentido de pertenencia. Su historia es un ejemplo de que los sueños se cocinan a fuego lento, con trabajo, corazón y mucho orgullo por nuestras raíces.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *