Incendio de Malacatos destruyó un colmenar de abejas

Los incendios forestales han causado graves problemas al medio ambiente y también a la flora y fauna. Muchos cultivos han desaparecido y han terminado con las herramientas de trabajo de algunas personas.
Las denominadas “quemas controladas”, muchas veces han terminado saliéndose de control y afectando a la ciudadanía, ambiente, aves, animales pequeños y vegetación que, en su mayoría, se recuperaba de incendios anteriores.
El último incendio forestal en el sector Nangora, Yamba y Granadillos, causó el rechazo de la ciudadanía, por estar cerca de la vía Loja-Vilcabamba y al ser un día domingo, también afectó la salud de quienes habitan en esa zona y de quienes viajaban por esa arteria vial. La humareda se asentó en las poblaciones de Nangora, El Porvenir, Rumishitana, Tres Leguas, Pueblo Nuevo, Cajanuma, Dos Puentes, El Capulí y toda la zona sur de la ciudad de Loja.
Los bomberos y pobladores tuvieron que trabajar en el día, noche del domingo y madrugada del lunes, para controlar las llamas y también evacuar a habitantes de la zona que se encontraban en situación de riesgo.
Pero los daños se pueden ir evidenciando con el pasar de las horas. El fuego se habría originado en el sector Nangora, el viento, sol y las altas temperaturas avivaron las llamas, que se tornaron incontrolables y arrasaron con todo a su paso.
En medio de esa vegetación, que de a poco se recuperaba de incendios anteriores, un socio de la Asociación de Apicultores San Pedro de Vilcabamba, ubicó su apiario. Las cajas, todas de dos pisos y en proceso de producción, se extinguieron con las llamas.
En el piso, únicamente encontraron las cenizas y en medio de la cera derretida de los panales, parte de las abejas que, con sus pequeños cuerpos, trataron de salvar el resto de la colmena. “Al parecer estuvieron cargadas de miel y todo se destruyó con el fuego”, señaló el apicultor afectado.
Como él, otros pequeños productores se vieron afectados de este incendio que destruyó 100 hectáreas de vegetación. Incendios que muchas de las veces son provocadas por agricultores o personas sin experiencia en cultivos que, al tratar de eliminar maleza para cultivar, no toman las precauciones del caso y terminan generando incendio de grandes magnitudes.
Un miembro de la casaca roja contó a Primer Reporte que, si bien conocen desde dónde o quién inició el incendio, no se atreven a informar porque los procesos judiciales los implica a ellos y les acarrean problemas legales.
En Ecuador sí existen sanciones privativas de libertad. Según el artículo 256 del Código Integral Penal (COIP), la persona que provoque directa o indirectamente incendios en bosques nativos o plantados, será sancionada con cárcel de uno a tres años. En cambio, si como consecuencia de este delito se produce la muerte de una o más personas, la sanción será de 13 a 16 años de prisión.
Pero hasta el momento no se conoce de sanción alguna para las personas que han provocado los incendios. Pero, sí se conoce que una mujer, por ejemplo, perdió la vida el pasado 30 de agosto en Gualel. (I).

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