Redacción: Yosselyn Gaona
Se ha encargado por casi 18 años de vigilar la puerta de rato en rato, manteniendo limpio y conservado al colegio de Bachillerato Beatriz Cueva de Ayora.
A Esteban Oracio Criollo Criollo, más conocido como ‘Don Esteban’, lo identifican claramente los estudiantes del colegio y especialmente con mucho cariño las ex alumnas que lo recuerdan como una persona acolitadora, pero sobretodo que nunca les faltó con los buenos consejos.
Oriundo de Chaguarpamba, provincia de Loja, desde su llegada al cantón del mismo nombre ha venido cumpliendo felizmente su oficio en el establecimiento que le abrió las puertas con una oportunidad de trabajo. “Yo vengo del campo y la experiencia laboral allá es muy distinta a la de la ciudad y a mi me alegra el trabajo que tengo, porque ahora más que nunca, para muchos el conseguir un trabajo seguro es bien difícil, además que le tengo mucha gratitud a todos los docentes y estudiantes que he visto pasar y con los que aun puedo compartir el mismo espacio”, menciona Don Esteban.
Dedicado a varios servicios, ha sabido cuidar del establecimiento como si fuera su propio hogar, inclusive conoce muy bien cada uno de los rincones del colegio, recuerda hasta por dónde se fugaban las ex `chivitas’ por le que le preocupaba que se hagan daño, siendo la razón para acceder en varias ocasiones a que salgan por la puerta, eso sí, siempre por una buena causa o al menos eso le hacían creer, “yo si las dejaba salir una que otra vez tanto que rogaban, pero no para cuestiones malas, eso ya dependía de cada quien, es más, siempre las aconsejaba que piensen bien lo que hacen y uno de tantos consejos que podía decirles era que primero estudien, que después busquen el amor en otra persona porque primero es el futuro de uno y de abrazos y besos no se va a vivir todo un tiempo, necesitan prepararse”.
Sabias palabras las que Don Esteban regalaba y lo sigue haciendo mientras puede a los estudiantes.
Seguramente visitar el colegio para muchas beatricinas les traerá buenos recuerdos, pero además podrán encontrar a Don Esteban siempre cumpliendo alguna actividad.
“Yo soy lo que se dice a lo ajeno nunca, pero al resto hago de todo, podo el césped, hago limpiezas, dejo oficios y entre tantas cosas más y puedo decir que no se me ha caído nada”; inclusive ni la edad, pues próximo a cumplir 60 años, Don Esteban sigue figurando el mismo semblante de hace muchos años y siempre le dicen que no le agarra la vejez y el secreto como él menciona es “no estresarse y no ser egoísta porque eso es lo que nos envejece, siempre tengo un saludo y una sonrisa para todos”.
De esa forma Don Esteban continúa siendo una leyenda de la institución que con su gran entrega al trabajo y su forma de ser ha logrado ganarse el cariño y respeto de toda la familia beatricina.
