Realizado por: Lizbeth Agila
Pamela Cuenca, es amante de los gatos: Motita, Copito y Felipe son sus mascotas y para ella son una compañía bastante bonita, mismos que les tiene cariño, por lo que algunos de sus poemas hacen alusión a los mininos. “Yo me describo como un gato que escribe, me considero un poco gato por mi forma de ser, por mi ligera personalidad y porque escribo, obviamente”, destacó.
También, se define como una mujer trabajadora que ha dedicado toda su vida a hacer arte y cuenta con una trayectoria en el ámbito de la literatura y la poesía, actualmente, es account manager en una agencia de marketing y publicidad, además, es Tecnóloga en una agencia de procesamiento de alimentos, misma que no es un impedimento para realizar otras labores que no tienen que ver con su carrera.
Pamela Cecibel Cuenca Guamán tiene 25 años, nació en Loja el 17 de junio de 1996. Hija de Cecibel Guamán y Miguel Cuenca, mismo que falleció el 2020, hija única entre sus papás, pero tiene cuatro hermanos (as) de parte de sus papá y mamá, respectivamente.
Cuenta con experiencia en medios de comunicación, ha hecho pasantías en Canal Uno, trabajó como reportera y presentadora en un programa familiar en Ambavisión (Ambato), diario La Hora (Loja), actividades que le han permitido formarse y obtener experiencia en el ámbito comunicacional.
Sus inicios de dieron en la escuela Alonso de Mercadillo, desde el jardín hasta séptimo grado, luego, entró al colegio Beatriz Cueva de Ayora donde vivió la transición de ser un colegio femenino a que sea un colegio masculino, después, empezó sus estudios universitarios en la carrera de Comunicación Social en la Universidad Técnica Particular de Loja hasta tercer ciclo de forma presencial y hasta quinto a distancia, misma que la dejó por motivos familiares y económicos, posteriormente, se dedicó a trabajar en medios de comunicación, freelance, marketing, etc., más tarde, estudió una tecnología superior en procesamiento de alimentos en el Instituto Superior Tecnológico Loja, donde se graduó hace un año, aproximadamente.
Pamela Cuenca, comenta que ha tenido una faceta importante referente a la escritura, ella empezó a escribir a los 11 años, su modo de escritura era en un diario debido a que vivía muchas situaciones en su entorno familiar y necesitaba un escape, mismo que lo encontró en la escritura, cuando se dio cuenta sus escritos no empezaban con el famoso querido diario, sino escribía poesía y poemas. Siempre fue inculcada en un entorno artístico, ya que, su mamá era cantante en aquella época, por lo que todo el ambiente familiar le proporcionó las condiciones idóneas para poder desarrollarse como escritora.
A los 17 años empezó a escribir poemas más complejos y con mayor lenguaje, pero no es hasta noviembre del 2016 que vivió una situación compleja, su padre a casusa de la diabetes tuvo retinopatía diabética y glaucoma, misma que le produjo ceguera parcial, después, definitiva, “entonces justo en esa época mi papá y yo vivíamos solos en Ambato, él se había separado de su esposa, y de nuevo encontré en la escritura el refugio de esas cosas que a veces son totalmente difíciles de evitar, donde uno no tiene el más mínimo poder para cambiarlo, escribí poemas sueltos en un cuaderno que aún conservo”, comentó.
En un momento de su vida conoció a un escritor ambateño radicado en Quito que se hizo su amigo, él leyó sus poemas y poco después le dijo que tiene potencial, además, le manifestó que hiciera un libro, ella nunca pensó escribir para hacer un proyecto literario, pero tenía bastantes poemas y estaban escritos en una misma época, permitiéndole crear una unidad, lo hizo después de mucha insistencia, luego, él le comentó que había el “César Dávila Andrade” que es un concurso de poesía, Pamela lo investigó teniendo como resultado que era un concurso nacional de poesía, mismo que se da a cada tres años, antes de ella 8 personas habían ganado el premio, mismos que eran escritores de gran peso en la literatura y poesía ecuatoriana, para Cuenca era un concurso que lo veía imposible porque era una chica que apenas estaba apareciendo en la escena literaria.
Su amigo le ayudó y apoyó, por lo que decidió armar el libro y enviarlo al concurso, para noviembre del 2017 no sabía que había sucedido con el libro “Los cubos que me habitan”, pero de la nada le llamó la presidenta del encuentro Alfonso Carrasco Veintimilla de la Universidad de Cuenca, misma que le comentó que había ganado el Premio Nacional de poesía César Dávila Andrade. Para Pamela fue increíble, una de sus experiencias más interesantes y que sobre todo le hizo afianzar su gusto por escribir, en su discurso de entrega del reconocimiento señaló, “la escritura es la única forma de vida que yo conozco y que deseo cultivar”.
Posteriormente participó en eventos literarios a nivel nacional, local e internacional, para el 2019 publicó su segundo libro junto a una colección de poesía denominada “Péndulo” a través de la Casa de la Cultura, su obra se denominó “Piriápolis: Una muerte azul”, desde entonces no ha publicado un nuevo libro, ya que se encontraba en una faceta bastante complicada, después de la muerte de su padre en la que le ha sido un poco complejo volver a escribir al ritmo de antes, pero espera retomarlo.
Pamela Cuenca no solo es una escritora con mucho talento, también, es una emprendedora dedicada a lo que realiza, esta faceta en su vida surge a raíz del fallecimiento de su padre (8 de abril del 2020), “cuando mi papá murió me comporté, creo que, demasiado fuerte hubo un bloqueo emocional en mí o en mi cerebro que hizo que no llore su muerte en el momento, en cambio tenía ansiedad, depresión y quería dormir todo el tiempo. No tenía ánimos de nada, en aquel entonces estaba en exámenes finales del instituto para terminar el quinto ciclo, era un cúmulo de cosas que me afectaron de una forma muy fuerte, así que un día lo pensé y dije tengo dos opciones: me quedo en este estado para siempre o hago algo para no morirme, yo sentía que me estaba muriendo” comentó.
Señaló que su emprendimiento nace, aproximadamente, 20 días después del fallecimiento de su padre, esto a raíz de su decisión entre deprimirse o superar su perdida, misma que le dijo a su hermana y mamá que tenía la idea de realizar yogur y venderlo, con ayuda de ellas, naciendo “Famigú”. Su emprendimiento se realizó gracias a que su carrera le permitió saber cómo se elabora, luego, llamaron a amigos y conocidos, regaron la noticia y empezaron a hacer las ventas, sacó el permiso, en aquel momento el salvoconducto, el Ruc y los demás permisos. Hacían entregas a domicilio debido a la cuarentena y gracias a sus amistades no tuvo problemas con respecto a la movilización.
Además, creó un negocio pequeño que lo denominó “Lojana Fast”, fue un emprendimiento que lo hacía, a la par, de Famigú, aparte de entregar yogur realizaba entregas de delivery, por ejemplo, en el día de la madre su amiga María José Guerra, la contrató para entregar desayunos, en otras fechas, también, realizó entregas. Considera que este murió porque volvió la movilidad, ya no hay toque de queda y las personas puede movilizarse más, pero continúa con la venta de yogur debido a que cuenta con clientes que le han sido fieles, además, se siente agradecida con su mamá quien ha sido un apoyo fundamental para ella, actualmente, su madre se encarga de la elaboración del producto, a través de los conocimientos que le transmitió Pamela y con el toque personal de ella.
Los hobbies de Pamela son leer, siempre fue una de sus aficiones favoritas tuvo el gusto por la lectura debido a que su papá tenía una biblioteca amplia, además, él le compró el libro “Los cuentos rusos del abuelo Pedro”, mismo que era su favorito y lo leía todas las noches, luego, adquirió “La dulce tintura de la hermana Bacha”, “El Principito”, con el tiempo leer se convirtió en un hábito y empezó a buscar lecturas más interesantes.
A pesar de que ella no canta la música es uno de sus pasatiempos, señaló que su familia es de músicos su mamá, sus tíos, su hermano es cantautor, compositor, considera que no nació con ese don o que tal vez no lo quiso cultivar, pero aprecia mucho las canciones del recuerdo, las baladas, los valses, los boleros, la música nacional, el folclor, entre otros.
La investigación es otro de los temas que llaman su atención, “siempre que no entiendo algo, que no me cuadra o alguna cosa que no llega a ser total en conocimiento intento investigarla”, señaló.
Pamela Cuenca no piensa en un futuro, sabe con seguridad cuál es su camino a seguir, antes se sentía perdida, no encontraba lo que quería hacer o ser, pero con lo que se está viviendo en la pandemia le ha permitido reflexionar sobre sus metas, valores, principios y familia.
Ama a su familia quienes se han convertido en el eje que mueve su vida, son la razón por la que quiere ser mejor. Cree que la familia es lo único que queda después de haberlo perdido todo y siempre le gusta hacer mención al valor que ellos tienen y a la importancia que se debe dar. Se describe como una persona que no se deja jamás, es decir, ha pasado por muchas cosas a lo largo de su vida, sin embargo, sigue adelante siendo una de una de sus características más fundamentales.
