Wilson Jaramillo, notable profesor de impecable trayectoria en Paltas

Vocación, rectitud y disciplina son las cualidades que definen a Wilson Jaramillo Díaz, un profesor que ha dedicado años de su vida al servicio de la educación paltense.

Sus estudiantes lo recuerdan como un digno legado en las presentes y futuras generaciones, maestro connotado y muy querido por su destacada trayectoria como docente, estas cualidades son propias de su personalidad, mismas que le han permitido ser merecedor del cariño y gratitud de sus alumnos.

Su niñez y juventud transcurrió llena de momentos felices, pero también grises, los que compartió junto a sus 9 hermanos en un hogar humilde conformado por Julio Cesar Jaramillo y Dorita Tarcila Díaz. Desde muy niño aprendió el valor del trabajo, debido a la situación económica de sus padres.

Realizó su formación académica en su natal Paltas, sus estudios primarios los hizo en la escuela Dr. José María Velasco Ibarra y los secundarios en el colegio Adolfo Jurado González (actualmente, conocido como Experimental Paltas).

En su afán de superación decide estudiar la Carrera de Educación Básica, ingresando al Instituto Superior Tecnológico Cariamanga por el lapso de dos años, culminando con éxito y sacrificio su profesión. Wilson enfatiza en que un buen profesor se fortalece cuando ejerce la docencia y venciendo las dificultades.

Con alegría comenta sus primeros pasos al servicio de la educación, prevaleciendo la rectitud y disciplina al impartir sus sabias enseñanzas. En mayo de 1979 inició como docente en la Escuela Caracas del barrio Tambillo (cantón Puyango), posteriormente laboró en algunas escuelas de su cantón, entre ellas: Escuela del barrio El Guineo de Higinda, así mismo, en la Gral. Vicente Anda Aguirre del barrio Langunche. Para 1981 formó parte de la recordada escuela Dr. José María Velasco Ibarra, precisamente donde fue exalumno. Son aproximadamente 25 años los que Wilson impartió clases a estudiantes de inicial.

Luego de 40 años de servicio con el deber cumplido decide jubilarse el 31 de marzo del 2018, para dedicarse con profunda adhesión a disfrutar del amor familiar, en especial del cariño y atención de su compañera de vida Gema Esperanza Cueva. Ella es madre de sus siete hijos, dos fallecidos y cuatro vivos: Gema, Juliana, Andrea y Némesis. También, tiene el privilegio de ser abuelo de 10 nietos y bisabuelo de una niña.

El profe Wilson, como le conocen de cariño, se ha convertido en todo un personaje que será recordado por su calidad humana y distinguida trayectoria formativa, un dilecto educador de carácter fuerte pero afectivo.

“Estudien y valoren el sacrificio de sus padres, honrando sus acertados consejos, sabiendo cultivar amistades claves para alcanzar el éxito. Mi satisfacción infinita y regocijo es ver convertidos a mis alumnos en hombres y mujeres de bien, que desde sus diferentes ámbitos profesionales aportan significativamente a la sociedad y al desarrollo del cantón”.

Se define como un hombre de naturalidad modesta, con eterno amor y fe en Dios y la Virgen de El Cisne.

 

 

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