En las últimas semanas la palabra therian empezó a circular con fuerza en redes sociales e inclusive en programas de televisión empezaron
a hacerse virales videos de jóvenes que caminan en cuatro patas, hacen piruetas, usan máscaras e imitan los sonidos de los animales. Es así como se comenzó a visibilizar una identidad que, hasta hace poco, permanecía en los márgenes de internet: personas que se identifican, a nivel simbólico o espiritual, con animales.
Desde el ámbito psicológico podemos señalar como una experiencia de identificación por ahora es una “moda juvenil”, un juego identitario propio de la adolescencia, que puede traer consigo como factores desencadenantes problemas de abandono emocional o carencias afectivas dentro del hogar, propias de la situación social que vivimos hoy en día. Al momento es muy complicado señalar a estas actitudes como trastornos psicológicos o psiquiátricos.
Un adolescente que se considere therian no cree literalmente que su cuerpo sea el de un animal, sino que se identifica parcial o profundamente con una especie no humana a nivel psicológico, emocional o espiritual.
Debemos tomar en cuenta como ha pasado anteriormente con otras modas pasajeras si a estas actitudes comportamentales las podemos considerar como una moda viral o un síntoma social más profundo. Podría tratarse de jóvenes que «sienten que no encajan con lo humano y juegan con esta identidad animal como búsqueda de pertenencia y reconocimiento, ante un grupo de supuestamente iguales a ellos».
Como adultos no debería preocuparnos por el momento en si esta moda, lo que debería preocuparnos es la pregunta ¿Qué es lo que estamos ofreciendo como modelos a las generaciones nuevas? ¿Por qué no se auto perciben en algún otro referente humano?, teniéndonos a nosotros como adultos, como padres, como autoridades, ¿será que algo no estamos haciendo bien?
Algunas investigaciones en relación a esta “moda juvenil” describe que la mayoría de los participantes mantiene conciencia de su condición humana y distingue entre su identidad interna y la realidad biológica, por el momento no se puede concluir en alteración de las funciones mentales o problemas de orden psicótico, sino una moda propia de los jóvenes que encaja con las condiciones mentales y psicológicas características de estas edades.
Actuar como padre de un joven therian requiere validación emocional, comunicación sin juicios y establecer límites seguros sin ridiculizar su identidad. Se debe entender como una etapa de exploración identitaria, manteniendo una presencia afectiva, informándose, fomentando un equilibrio con la vida humana real y buscando apoyo profesional si afecta su salud o vida cotidiana.
Entonces, ¿cuándo esto sí se vuelve clínicamente relevante?
En este sentido, la profesional indicó: “Es pertinente la consulta en salud mental, no por la cuestión de la identidad therian en sí misma, sino cuando aparece angustia intensa, aislamiento extremo, rigidez identitaria (que bloquea la vida cotidiana) o uso de la identidad como evitación de conflictos psicológicos. Pero ojo: en ese caso, el foco terapéutico es el sufrimiento, no el corregir la identidad”.
En cuanto a la función que cumple psicológicamente la identidad therian, la psicóloga explicó que esta identidad permite mayormente la integración de lo instintivo: “Muchos relatos therian funcionan a modo de ‘contenedores simbólicos’ de impulsos, emociones y respuestas corporales que en un modelo humano normativo no encuentra lugar”.
“Sus portadores refieren efectos sobre la regulación emocional, ya que la identidad ofrece coherencia narrativa, reduce ansiedad existencial, da sentido a experiencias internas difíciles de nombrar y funciona como un eje organizador del yo, es decir como la persona siente que es”, explicó.

En síntesis, el artículo aborda correctamente el fenómeno desde un enfoque psicológico integrador: la identidad therian puede operar como herramienta de regulación emocional y estructuración narrativa del self, especialmente en contextos donde la experiencia subjetiva no encuentra validación dentro de categorías tradicionales.