Leer para transformar: el proyecto que devolvió el hábito lector y alcanzó el reconocimiento internacional

En un contexto educativo marcado por los efectos de la pandemia, uno de los mayores desafíos que enfrentan las instituciones en Ecuador y en toda Latinoamérica ha sido la pérdida del hábito de la lectura en niños y jóvenes. Frente a esta realidad, el trabajo pedagógico ya no puede limitarse a discursos sobre la importancia de leer, sino que exige propuestas innovadoras, vivenciales y sostenibles en el tiempo. Es precisamente en este escenario donde surge una iniciativa que hoy trasciende fronteras.

El Dr. Diego Alejandro Fernández Cando, profesional con licenciatura en idioma inglés, una maestría en Enseñanza del Inglés como Lengua Extranjera por la Universidad Centro Panamericano de Estudios Superiores de México, 8 Diplomados y tres doctorados honoris causa otorgados por universidades internacionales, ha consolidado una trayectoria marcada por el liderazgo educativo. Actualmente se desempeña como vicerrector de la Unidad Educativa Particular San Francisco Javier, coordinador académico de Easy English School of Languages, responsable del departamento de diplomaturas del Instituto Tecnológico Los Andes, presidente de la Asociación de Profesores de Inglés de la Zona Sur (Loja, Zamora, El Oro y Azuay), y articulista del diario La Hora32.

Bajo esta amplia experiencia, el Dr. Fernández diseñó el proyecto educativo “Café Literario Javeriano: cultura que se lee, se piensa y se siente”, una propuesta que responde directamente a la necesidad de reconstruir el vínculo de los estudiantes con la lectura. Este proyecto se alinea con las iniciativas del Ministerio de Educación, como el programa “Fiesta de Lectura”, pero va más allá al proponer un proceso estructurado, participativo y profundamente significativo.

El proyecto inicia con una primera fase clave: la feria de la lectura. En este espacio, diversas librerías de la ciudad se integran a la institución educativa, permitiendo que los estudiantes —desde segundo hasta octavo grado— exploren distintos textos. Lejos de imponer lecturas, se promueve la elección autónoma: los estudiantes observan portadas, leen contraportadas y revisan prólogos, desarrollando un primer acercamiento crítico al libro.

Para quienes no logran decidirse en esta etapa, el proceso se amplía hacia visitas a bibliotecas de la ciudad, guiadas por docentes del área de Lengua y Literatura. Y en una tercera instancia, las familias se convierten en actores fundamentales, acompañando a sus hijos en la elección del texto ideal, fortaleciendo así el vínculo entre hogar y escuela.

Una vez seleccionado el libro, inicia la fase de lectura guiada. Los estudiantes investigan sobre el autor mediante la elaboración de una mini biografía, lo que les permite contextualizar la obra. Posteriormente, avanzan en la lectura progresiva del texto, presentando resúmenes por capítulos o unidades, lo que fortalece la comprensión lectora y la capacidad de síntesis.

El siguiente momento es el concurso de lectura, donde los estudiantes, seleccionados al azar, demuestran su habilidad lectora en voz alta, respetando signos de puntuación, entonación y fluidez. Este ejercicio no solo evalúa la técnica, sino que fortalece la seguridad y expresión oral.

Posteriormente, el proceso evoluciona hacia el análisis literario. Los estudiantes identifican personajes principales y secundarios, reconocen ideas principales y secundarias, elaboran resúmenes globales y formulan conclusiones personales, desarrollando pensamiento crítico y reflexivo. De cada paralelo se seleccionan cinco estudiantes que presentan sus exposiciones de manera pública.

El proyecto culmina con el “Café Literario”, un espacio donde los finalistas de cada paralelo comparten sus aprendizajes ante un jurado especializado. Este evento, que combina lo académico con lo cultural, no solo premia el desempeño, sino que celebra la lectura como una experiencia viva, social y transformadora.

Este modelo pedagógico garantiza que la lectura deje de ser una obligación para convertirse en un hábito significativo. Como resultado, los estudiantes no solo leen más, sino que comprenden, analizan y disfrutan lo que leen.

Es este enfoque integral, innovador y sostenible el que ha permitido que el Dr. Diego Alejandro Fernández Cando sea reconocido en los Premios Educa Latinoamérica 2026, alcanzando el primer lugar en la categoría Excelencia Educativa. Más allá del reconocimiento, este logro representa la validación de una propuesta que demuestra que la educación, cuando se vive con propósito, tiene el poder de transformar realidades.

Porque al final, educar no es solo enseñar contenidos, sino encender procesos. Y en este caso, el proceso comenzó con un libro… y hoy escribe una historia de excelencia.

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