Comienza el juego de poder: las votaciones.

Algunos dirán que aún falta mucho para las elecciones, pero los asesores políticos saben perfectamente que el futuro candidato debe empezar

a instalarse no solo en la cabeza del votante, sino en el corazón. Y para eso existen las ya conocidas estrategias para convertir a un simple mortal en un “super político”.
De pronto están figurando en todas las pantallas, recorren mercados, hacen obras sociales, se hacen amigos de quien nunca saludaban y tienen bajo lupa cada movimiento de la administración de turno para salir a criticar cada error. Al parecer, esto se ha convertido en un requisito sine qua non para ser candidato a alcalde.
Mientras tanto, las sedes de los partidos políticos se van llenando de las mismas caras conocidas, de quienes vuelven a postularse elección tras elección para ver si en esta ocasión tiene suerte, así como si el cargo público fuera simplemente una meta personal pendiente.
A quienes hoy vuelven a aspirar al mismo cargo público, les recuerdo que el verdadero cambio no se proclama, se demuestra. Y comienza dando paso a liderazgos que entiendan que gobernar no es figurar, sino transformar.
Entonces te hago una pregunta ¿Tú, como votante estás dispuesto a exigir más o seguiremos conformándonos con lo mismo de siempre?

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