
“La pasión por el brillo la llevó a ser una artista de modas”
Redacción: Jazmín Cuenca
Elsa Abad de 69 años, modista, tiene un talento innato para diseñar, no precisamente pinturas en lienzos sino trajes en la silueta de una mujer.
“Desde niña mis muñecas de trapo me motivaban a diseñar”, menciona nostálgica, pues efectivamente siendo aún pequeña, las telas en vitrinas de almacenes llamaban su atención, pero era el brillo lo que desencadenaba en ella una sensación que la llenaba de dicha y ganas de aprender. Con mucha perspicacia y talento empezó a diseñar vestidos para su madre y hermanas menores para quienes, pese a su inexperiencia, realizó sus primeros trabajos.
A los 18 años, luego de contraer matrimonio, nació “Liliana”, su hija mayor, a quien llama su inspiración eterna, su musa y principal motivación, pues al verla sentía la necesidad inexorable de diseñar.
Fueron estas experiencias que luego de un tiempo la llevaron a entrar en el negocio de quien le abriría las puertas para entrar en el mundo del diseño profesional, y quien sería su mentora para convertirse en la modista que es hasta la actualidad.

Elva Paladines quien era propietaria de un negocio de telas, vendía la mejor mercadería de la ciudad, era ahí donde Elsa frecuentemente adquiría el material para su hija. Al llevar una estrecha amistad, la dueña del establecimiento le propuso diseñar el vestido de reina para su hija Rosa Victoria Palacios, exreina de Loja.
Por circunstancias de la vida esa oportunidad cambió su destino y pese a ser aficionada de la moda, con su habilidad para la costura diseñó el vestido de reina que favoreció a la joven Rosa Victoria, quien se llevó el título de Reina de Loja.
Luego de su primera aparición oficial, tuvo una fuerte demanda de clientes, “prácticamente tuve que agendar a mis clientes porque tenía muchas mujeres que querían que les diseñe vestidos”, comenta con algarabía.
La reputación de su trabajo y su nombre le dio prestigio y posicionamiento, eso le motivó a apostar por un local en donde pueda ejercer profesionalmente su labor. Así nació el taller de Elsa Abad, un almacén donde los diseños para dama son muy variados: vestidos de novia, de fiesta, de gala y de reinas son diseños que están disponibles para toda mujer lojana.
En su taller sus trabajadoras lo dan todo para diseñar los trajes tal cual lo pide la clienta, mientras Elsa realiza su tarea principal con las tijeras, el metro, y lo más importante, la creatividad.

En cuanto a la atención del cliente, siempre recibe elogios y gratitud por parte de las damas, pero una sugerencia en cuanto a los diseños que los clientes desean, va de cajón, puesto que es lo que logra clientes satisfechos.
Con nostalgia menciona que este trabajo le ha dejado experiencias gratas, conocer al cliente, saber los motivos por el cual quieren un vestido y las historias que están detrás de cada obra de arte han abierto su mente respecto al género femenino. Elsa ha dedicado toda su vida a realizar sus sueños, pues menciona que no hay nada más gratificante que hacer lo que uno ama. Considera que los diseñadores de moda modernos presentan nuevos formatos para diseñar pero no dejan de lado la tradición de diseñar con pasión y amor para sus clientes.
