EL SINDROME DE LA “RANA HERVIDA” Y EL CICLO DE VIOLENCIA EN LA RELACIÓN DE PAREJA.

La violencia en las relaciones de pareja se puede expresar de diferentes maneras, desde agresiones verbales, impedimento de tomar decisiones, burlas, agresiones físicas, sexuales, etc. A veces aun conociendo que somos víctimas de estas agresiones no podemos alejarnos de nuestra pareja, buscando una serie excusas para no terminar con la relación, esto se debe al llamado ciclo de la violencia.

En varios casos la violencia está presente desde el comienzo de la relación, incluido con el noviazgo, sin embargo se minimiza el problema el mismo que a medida que pasa el tiempo va evolucionando aumentando la agresividad,  el agresor tiende a alejarla a la víctima de su grupo de apoyo primario, afectando su autoestima, con la finalidad de que sea más propensa al maltrato, entre algunas de las cosas que realiza podemos mencionar: aislar a la pareja de sus familiares directos, vigilar sus movimientos, a quien visita, sus horarios, la forma de vestirse, restricción de recursos financieros,  etc.

El filósofo estadounidense Noam Chomsky, nos habla sobre el “SINDROME DE LA RANA HERVIDA”, a través del cual nos permite entender como la agresión sistematizada se puede ir convirtiendo en algo normal para la víctima, terminando por aceptarla.

La historia de la rana hervida: 

“Imagina una olla llena de agua fría en la que una rana nada tranquilamente. Se enciende un fuego bajo la olla y el agua se calienta lentamente. Pronto se vuelve tibia. A la rana no le resulta desagradable y sigue nadando. La temperatura empieza a subir y el agua pasa a estar caliente. Es una temperatura más alta de lo que le gusta a la rana. Se cansa un poco, pero no se asusta. El agua pasa a estar muy caliente y a la rana le resulta muy desagradable, pero está debilitada y no tiene fuerzas para reaccionar. La rana aguanta y no hace nada. Mientras tanto, la temperatura vuelve a subir y la rana acaba, simplemente, hervida.”

Esta teoría es conocida como estrategia de la gradualidad, nos hace ver que cuando un cambio se produce de forma gradual, escapa a la conciencia y, por tanto, no provoca ninguna reacción u oposición. Si el agua ya estuviera hirviendo, la rana nunca habría entrado en la olla o si se hubiera sumergido directamente en agua a 50º habría salido disparada, es lo mismo que sucede en la violencia de pareja.

Esta adaptación tiene en gran parte que ver por el  ciclo de la violencia, el mismo que suele estar conformado por 3 fases las cuales no son iguales en duración e intensidad y varían según varios factores intrínsecos como extrínsecos, Estas fases son las siguientes:

  • Fase de Tensión: en esta fase se acumula gradualmente tensión, y de forma imprevista y negativa cambia repentinamente del estado de ánimo, actuando de forma inesperada. Aunque uno de los dos, o los dos  se esfuercen  en calmarse, y minimizar la tensión, creyendo que pueden controlarla, la tensión sigue en aumento.
  • Agresión: en esta fase existen hechos de violencia gradual, van desde insultos y pueden terminar en feminicidios, en algunos casos el agresor puede reconocer la pérdida de control que mantiene sin embargo lo hace responsable del mismo a su pareja, justificando de esta manera su actuar.
  • Luna de miel: en esta fase, el agresor se arrepiente, pide perdón, busca excusas para explicar su conducta, hace promesas de cambio, hace regalos, da muestras de importarle la pareja, la familia, fomentando la idea de cambio e incluso puede ir a tratamiento. Su fin es mantener la relación, y al poco tiempo nuevamente comienza con su agresividad.

Posterior a esta última etapa nuevamente se repite el ciclo de la violencia, en algunos casos los periodos de luna de miel son más cortos o desaparecen, el problema radica en que la víctima perdona cada vez las agresiones de su pareja, aunque estas vayan aumentando en tonalidad y frecuencia generando más daño para ella y para todos los miembros del medio familiar, generando en la victima el llamado síndrome de la INDEFENSION APRENDIDA, Es el estado de un ser humano que ha “aprendido” a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación adversa”.

Si una persona sufre de situaciones de violencia lo primero que debe hacer es buscar el apoyo de su familia o sus amistades cercanas, denunciar el caso permitirán que a través de medidas de protección las entidades de justicia te puedan ayudar conjuntamente con la policía, de igual manera buscar atención psicológica es de suma importancia.

Dar el primer paso siempre es lo más difícil, el miedo al cambio es en parte normal, romper las creencias y el machismo de la sociedad es muy complejo pero con la ayuda especializada se puede conseguir, la decisión es personal pero el efecto de la misma traerá consecuencias en todos los integrantes del medio familiar.

Recordemos que quien “AMA NO MATA, NI HUMILLA, NI MALTRATA”.