A sus 32 años, Danny Alexander Ávila Saritama es más que un árbitro de élite. Es el reflejo del esfuerzo, la disciplina y el compromiso que han llevado a un joven nacido en Loja a convertirse en el primer árbitro FIFA profesional de esta provincia y a ser designado para uno de los escenarios más importantes del fútbol mundial: el Mundial Sub-20.
Su camino no fue fácil, pero estuvo marcado por una pasión genuina por el deporte y por una convicción que lo acompañó desde la infancia: hacer del arbitraje su vocación, no solo como una forma de vida, sino como un aporte al juego limpio y a la justicia en el fútbol.
Los orígenes de una pasión
Danny nació en Loja, ciudad donde también inició su formación académica en la Unidad Educativa Particular José Antonio Eguiguren – La Salle. Luego continuó su educación secundaria en La Dolorosa y se graduó en el Colegio Iberoamericano. Más adelante, obtuvo el título de Ingeniero en Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras en la Universidad Técnica Particular de Loja, y actualmente está por culminar una maestría en Educación con mención en Educación Física y Deporte en la Universidad Católica de Cuenca.
Desde niño mostró interés por el deporte. Participaba en ajedrez, baloncesto, natación y baile. Sin embargo, fue el fútbol el que le despertó una inquietud diferente: no quería solo jugarlo, quería comprenderlo desde adentro. “Me interesaba el reglamento, el porqué de cada decisión en el campo. Esa curiosidad se convirtió en pasión”, afirma.
El ascenso a la élite del arbitraje
Hace 14 años comenzó su carrera en el arbitraje, desde las divisiones formativas. En 2017 logró el ascenso a Árbitro de Primera B, y en 2020 a la Primera A. Pero el verdadero hito llegó en 2021, cuando obtuvo la escarapela FIFA, convirtiéndose en el primer lojano en lograr este reconocimiento.
Desde entonces, ha representado al Ecuador en escenarios internacionales de alto nivel. Ha dirigido en la Copa Libertadores Sub-20 en Chile (2023), los Juegos Panamericanos en el mismo país, partidos de la Copa Libertadores y Copa Sudamericana, dos Clásicos del Astillero (Barcelona SC vs Emelec) y dos finales de vuelta de la LigaPro Ecuador (2022 y 2023). Cada designación ha sido una prueba superada, un escalón más hacia la cima.
“Lo que más me gusta es la adrenalina de cada partido y la responsabilidad de impartir justicia. Ser parte de este espectáculo y vivir la exigencia constante de superación personal es muy gratificante”, cuenta Ávila.
La vida más allá del silbato
Aunque su actividad profesional le exige concentración, preparación física y fortaleza mental, Danny no descuida su vida familiar, a la que define como su “pilar fundamental”. Esposo y padre, aprovecha cada momento libre para compartir con sus seres queridos y mantenerse en forma.
Además, comparte con su esposa otra gran pasión: el ecoturismo. Él, como ingeniero en administración turística; ella, formada en gestión ambiental. Juntos disfrutan de la naturaleza de forma consciente, explorando rincones del país y promoviendo un estilo de vida sostenible.
También domina tres idiomas, incluyendo el francés, herramienta que le ha abierto puertas en un entorno tan global como el del arbitraje profesional.
Logros, desafíos y sueños
Sin duda, su designación para el Mundial Sub-20 representa la cima —hasta ahora— de su carrera. “Es el reconocimiento a años de esfuerzo. No solo es un logro personal, es también un orgullo para Loja”, comenta con emoción.
Pero no todo ha sido alegría. Las críticas, las decisiones polémicas y la presión del entorno exigen templanza y carácter. Recuerda un partido de alta tensión en el que una decisión suya fue cuestionada por parte de la afición. “Mantuve la calma y la convicción en lo que había decidido. Es parte del trabajo, y uno aprende a crecer en la adversidad”, afirma.
Mirando al futuro, Danny Ávila no solo quiere consolidarse en torneos internacionales de primer nivel. También desea aportar a la formación de nuevas generaciones de árbitros, transmitiendo su experiencia y abriendo caminos, especialmente en provincias como Loja, que históricamente han tenido menos visibilidad en este campo.
Un referente para Loja y el país
Su historia inspira. Es un ejemplo de que con pasión, disciplina y constancia, incluso los sueños más altos pueden alcanzarse, sin importar el lugar de origen. “Mi mayor motivación siempre ha sido el amor por el fútbol, el deseo de contribuir al juego justo, y el apoyo incondicional de mi familia. También quiero ser un referente para los jóvenes que están comenzando, demostrarles que sí se puede”, concluye.
Con una carrera en ascenso y una visión clara de su propósito, Danny Ávila lleva consigo la esperanza de una Loja que cree en sus talentos y en el poder del trabajo bien hecho.
Instagram: @danny_avila04
Facebook: Danny Ávila
#DannyÁvila #ÁrbitroFIFA #LojaPresente #MundialSub20 #OrgulloLojano #FútbolJusto #PasiónPorElDeporte ⚽
