Desde Catacocha, en la provincia de Loja, Cecibel del Cisne Chamba Maza ha forjado una vida entre palabras, mensajes y vocación de servicio. Comunicadora social con estudios en la Universidad Nacional de Loja y la Universidad Técnica Particular de Loja, ha recorrido un camino de más de 14 años en el sector público, especializándose en comunicación institucional, sin perder de vista su papel más importante: el de ser madre.
Profesional por vocación, madre por bendición
Con experiencia también en medios impresos, su trayectoria se ha construido sobre la pasión por escribir y comunicar. “Siempre me gustó escribir y vi en la comunicación social una oportunidad de desarrollar esta habilidad”, recuerda con gratitud, reconociendo también el apoyo incondicional de sus padres en esta decisión.
Pero si hay un rol que ha transformado su vida es el de madre de Ivanita, a quien describe como el “regalo más maravilloso” que ha recibido. “Ser madre es un don de Dios. Es la felicidad incalculable que se refleja en una mirada tierna, una sonrisa o un abrazo”, afirma.
Equilibrar la vida profesional y el hogar
Combinar su vida profesional con la maternidad ha sido, admite, un reto constante. “Como madre siempre se cuestiona si se está dando el tiempo y la calidad que nuestros hijos merecen. Pero he aprendido a organizarme, a priorizar, aunque siempre será un desafío”. Con el apoyo de su esposo Leo, ha buscado crear un hogar estable y lleno de amor, donde la conversación, las caminatas y las películas en familia son parte de su rutina más preciada.
Momentos que llenan el alma
Para Cecibel, no hay un único momento que resuma su experiencia como madre. Cada paso, cada logro de su hija ha sido motivo de alegría y gratitud: desde su nacimiento hasta verla hoy como una adolescente en formación. “Cada día hay algo por lo que agradecer, el mismo hecho de que esté viva y que podamos compartir con ella, nos llena de mucha paz y felicidad”.
Una mirada al futuro: desde el amor y el ejemplo
Con humildad y fe, se proyecta como una madre presente, que desea ver a su hija realizada y feliz. “En lo laboral todos somos reemplazables, pero como madres somos seres únicos para nuestros hijos”. Anhela ser una guía y un ejemplo, “una madre que, a imagen de la Virgen María, entregue todo con amor, ternura, paciencia y sacrificio”.
Cecibel Chamba Maza representa a tantas mujeres que con amor, sabiduría y resiliencia logran sostener el hogar sin abandonar sus sueños profesionales. Una madre que inspira, comunica y transforma, con la palabra y el corazón.
