En el corazón de Loja, donde las historias de esfuerzo y dedicación familiar se entrelazan con el espíritu emprendedor, florece la historia de Andrea Lizzeth Montesinos González, una mujer que ha sabido equilibrar su vida como madre y líder empresarial en un mundo tradicionalmente dominado por hombres: el automotriz.
Nacida en Loja y madre de dos hijos, Andrea es gerente de Importadora Alemán, una empresa que distribuye y da mantenimiento a vehículos pesados, livianos y maquinaria, especializada en lubricantes, filtros y neumáticos. Bajo su liderazgo, la empresa se ha convertido en referente en la región sur del país, brindando seguridad y calidad a clientes particulares y grandes compañías.
Lo particular de su historia no solo radica en su rol como asesora automotriz y ejecutiva, sino en su firme decisión de integrar a su familia en su día a día. “Llevo a mis niños a mi empresa y a la provincia; les encanta estar conmigo y conocer lo que se hace aquí”, comenta con una sonrisa. Para ella, el mundo automotriz es un espacio de estudio, actualización constante y pasión que quiere transmitir a sus hijos desde pequeños.
Su motivación para incursionar en esta actividad viene de una fuerte influencia familiar. Su esposo, técnico automotriz y excelente comerciante, ha sido un pilar fundamental en su camino. Pero la inspiración va más atrás: su padre, hace más de 30 años, dio los primeros pasos en este rubro con el nombre «Alemán», que hoy continúa como legado familiar.
Andrea no duda al hablar de su rol como madre: “Ser madre es una bendición muy hermosa”, dice emocionada. Valora cada instante que comparte con sus hijos, especialmente esos momentos cotidianos que para ella son los más importantes: verlos crecer y estar a su lado. Esa cercanía no solo la nutre como madre, sino que también siembra el futuro de la empresa familiar.
Con la mirada puesta en lo que vendrá, Andrea sueña en grande: “A futuro, como empresa, pensamos extendernos mucho más. Mis hijos serían mi mano derecha y mi apoyo, para que algún día tomen mi puesto y el de su papá”. Con ese sueño en mente, trabaja cada día construyendo una empresa sólida, ética y familiar, donde el motor no solo es el conocimiento técnico, sino el amor.
Así, Andrea Montesinos demuestra que una madre lojana puede romper moldes, liderar con visión y ternura, y enseñar que el éxito también se mide en abrazos compartidos en una oficina o entre filtros y neumáticos. Su historia es testimonio de que cuando se mezcla pasión, familia y trabajo, el resultado es verdaderamente inspirador.
