César Maldonado lleva la música en la sangre

César Maldonado Ortega, destacado pianista e improvisador, ha mostrado una impresionante vocación por la música desde una edad temprana. Nacido en Loja, Ecuador, Maldonado se destacó en el ámbito musical a los 13 años, cuando fue uno de los ganadores del primer Concurso Internacional de Música Clásica e Interpretación «Jóvenes Talentos» FROM-A, en Cuenca.

Después de finalizar sus estudios secundarios, César se trasladó a Buenos Aires para continuar su formación musical superior. Allí, estudió con maestros reconocidos, incluidos Ernesto Jodos, un destacado pianista y compositor de jazz latinoamericano y argentino; Claudio Buneta, un pianista clásico discípulo del icónico Antonio Derraco; y Federico Ciancio, con quien se especializa en repertorio renacentista y barroco. También perfeccionó sus conocimientos en composición y armonía con Juan «Pollo» Raffo y en arreglos con Daniel Johansen, ex director de la Big Band del Berklee College of Music en Estados Unidos.

Actualmente, César Maldonado se desempeña como músico sesionista (buen dominio de la técnica de instrumentos), colaborando con la Orquesta Sinfónica de Loja (OSML) y acompañando diversos repertorios de música académica y popular en escenarios locales y nacionales. Es un pianista ejemplar que valora profundamente la dedicación y la disciplina, reconociendo que el dominio del piano requiere horas incansables de práctica y perfeccionamiento. Su pasión por la música lo impulsa a expresar emociones y a conectar con su audiencia de manera única.

La perseverancia es crucial en su carrera, superando desafíos técnicos y emocionales para alcanzar la excelencia. Además, su respeto por la música y sus colegas músicos promueve un ambiente de colaboración y aprendizaje continuo.

César Maldonado ha sido influenciado por grandes figuras de la música como Thelonious Monk, Barry Harris, Oscar Peterson, Beethoven, Bach y Chopin. De Monk y Harris, absorbió la innovación y la complejidad del jazz, incorporando ritmos inusuales y armonías sorprendentes en sus interpretaciones. De Oscar Peterson, adoptó la virtuosidad técnica y la fluidez del swing, desarrollando un estilo ágil y sofisticado. Beethoven y Bach le enseñaron la rigurosidad y la estructura formal, proporcionando una base sólida en técnica y composición clásica. Finalmente, de Chopin, tomó la expresividad y el lirismo, enriqueciendo su capacidad para transmitir emociones a través de cada nota.

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