Trapiche Bar, un rincón para salir del clóset

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La oscuridad de la noche presenta el escenario perfecto para que varias máscaras vayan besando el piso al caer los últimos rayos de sol, vidas paralelas que definen personalidades distintas entre la luz y el ocaso del día; poder sentirse libres sin ser juzgados, un rincón para salir del clóset, esto es para algunos ciudadanos en Loja, Trapiche Bar.

En nuestra labor de comunicación presentamos realidades que para muchos pasan por inadvertidas, o son temas que no deben de hablarse. Ya les contamos de nuestro recorrido por la ruta de los tacones altos y de nuestra visita a descubrir la intimidad de un cuarto de motel, ahora queremos presentarles la historia de nuestra visita al Trapiche, un lugar donde las cosas son diferentes.

Partimos desde el centro de la ciudad, avanzada la noche, cerca de las 22:37 tomamos la Vía Occidental de Paso en sentido sur-norte, el recorrido es sereno, tranquilo, no más de dos minutos nos toma llegar a nuestro destino. A diferencia de otros bares, el Trapiche no posee un enorme letrero ni demasiadas luces que capturen la atención de cualquier cliente, es que el lugar es diferente.

Al arribar al bar, detenemos nuestro vehículo justo frente a la entrada. La puerta principal que da a la calle está cerrada, hay que tocar un pequeño botón de dos opciones que existen en el timbre, una de ellas descompuesta, dejando la facilidad para no cometer errores a los interesados en ingresar; al tener respuesta a nuestro llamado, un joven escanea en nosotros algo que no precisamos, tal vez fijando su mirada en las posibilidades económicas de sus asistentes, lo que nos muestra que no cualquiera puede entrar.

Luego de que nos abren la puerta, podemos ingresar y apreciar el interior del bar, una decoración que no lo diferencia mucho de los demás: imágenes en las paredes de música rock y otros elementos que sólo complementan el ambiente de un lugar destinado a distraerse y tomar una bebida; lo que captura nuestra atención es que en una de las paredes donde inician las escaleras para acceder a un piso superior, existe la imagen de la silueta de un hombre, al parecer un bailarín, que sobresale por ser de color blanco entre tono oscuro de la pintura en la pared.

El sitio es pequeño, las sillas son de un color rojo que tiene siempre ese toque de pecado, de lujuria, que se complementa con el color negro, en una combinación que brinda un ambiente distinto al lugar e invita a que se tome asiento y se sirva un trago. Pues, así, iniciamos la jornada en la que el objetivo es descartar o no el rumor entre algunos lojanos, de que personas con orientación sexual alternativa asisten de preferencia a este bar de la localidad.

Al principio, no apreciamos nada que delate a nadie, nada diferente en la noche. La música es que la que escuchan la mayoría de jóvenes en la actualidad. Luego de unos minutos y tras una ronda de cervezas, desde nuestro punto de vista, ubicados en la mesa del fondo del bar, apreciamos que un par de jóvenes, de no más de 21 años, tomaron un par de vasos con una bebida y, junto a la barra, iniciaron a dialogar.

Su vestimenta es ajustada, sus jean y su camisa tratan de acercarse a la vestimenta que cualquier dama gustaría en lucir, algo que se ajuste a su cuerpo para hacer que se vean bien. Su corte de cabello, es de los que están a la moda, muy corto a los costados y abultado en el centro, estilizándolo hacia un costado y hacia atrás. La manera en que están de pie, es que marca la diferencia.

Sus piernas ligeramente abiertas, sus pies flexionados de costado, la espalda totalmente erguida, y sus brazos dinamizan una expresión distinta, el derecho sostiene al izquierdo que en su mano, toma el vaso con la bebida que por momentos se lleva a la boca su propietario. Nadie los ve mal, nadie fija su mirada en ellos, nada cambia en el ambiente, se aprecia que se sienten tranquilos en un lugar donde nadie los juzga.

No precisamos conocer más, tras tres cervezas que se terminaron rápidamente, nuestra jornada en el lugar veía su fin. Al parecer, el nombre del bar, juega un papel fundamental para el gusto de sus clientes, es que aunque suene un tanto absurdo o inadecuado, de que se muele caña en el Trapiche, se muele caña. Un integrante de la comunidad GLBTI en Loja, nos indicó que en las marchas que organizan son pocos, la realidad es que en algún rincón que les preste tranquilidad, más de uno aprovecha para salir del clóset sin ser juzgado.

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