PARA MAÑANA ES TARDE

Si bien es cierto las cosas llegan a su debido tiempo, para nada es bueno esperar en exceso, cuando tenemos la obligación moral de cambiar los destinos de la sociedad a la cual nos pertenecemos. Los cambios reales deben ser oportunos y hay que salir a su encuentro, hay que provocar cambios verdaderos, una renovación que trascienda en el tiempo, una renovación incluso en la forma de hacer política; no es un simple no a los mismos, si no va acompañado de prácticas realmente diferentes.

Para hacer una política diferente, hay que obrar en sentido contrario a los que hemos criticado, no asumir una confrontación falsa por el simple hecho de sentirse triunfalistas; debe primar la coherencia entre el hablar y el actuar, para que la idea expresada se plasme de manera real sin ilusionismos que terminan dañando la confianza de la gente; no se debe torcer el camino trazado por el simple hecho de ganar por ganar, gran parte de los que lo han cuenteado al pueblo, acaban de recibir su merecido, a otros pronto les llegará, de seguro solo ahí entenderán que no se debe jugar con la gente.

Ya hemos probado los cambios forjados, han terminado siendo falsas promesas, ofertas que bajo cualquier pretexto se diluyen, inventando evasivas para perennizarse en los cargos; en algunos casos, siguen con la cantaleta de que quieren solo un período más para terminar lo que ofrecieron hace 40 o 50 años que llevan en política, y que realmente no han logrado hacerlo; también ya probamos volver al pasado y los abusos no pararon, por la naturaleza propia de quienes los propagaron. Es tiempo de iniciar los cambios verdaderos, sin duda para mañana es tarde.

 

No se trata simplemente de apretar el acelerador sin haber trazado una ruta, ni de perder el tiempo contestando a los insultadores; la idea medular debería llevarnos a discutir qué tipo de gobierno seccional queremos, como este gobierno que buscamos, lo encausamos para que sea el ente articulador e integracionista de todos los sectores. En donde el sector público no sea enemigo del privado, la autoridad persecutora del ciudadano, ni los servidores dueños de las instituciones; peor que los partidos o movimientos políticos se conviertan en los dueños de las administraciones.

pavevaldivieso@hotmail.com

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